Los Cristadelfianos Creen...

Que la Biblia es la única fuente de conocimiento que existe acerca de Dios y sus propósitos, y fue dada totalmente por la inspiración infalible de Dios en los escritores, y que aquellos errores que desde entonces se han infiltrado en el texto se deben a fallas de trascripción o traducción.

Que hay un SOLO Dios, el Padre, que mora en el cielo, el cual, de su propia energía inderivada creó el cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos.

Que Jesucristo es el Hijo de Dios (no "Dios el Hijo", cuya frase no se halla en las Escrituras), engendrado en la virgen María por el poder del Espíritu Santo.

Que Dios es omnipresente por medio de su espíritu que fluye de su presencia personal. Este poder espiritual es universal al sostener todas las cosas en el mundo natural. Para la ejecución de una obra de naturaleza sobrenatural y sagrada, este mismo espíritu, por concentración especial de la voluntad divina, llega a ser el Espíritu Santo para toda obra santa o sagrada que se ha determinado que debe hacerse.

Que el hombre es mortal, una criatura del polvo. La inmortalidad no es una posesión actual, sino que será concedida a los dignos en la resurrección.

Que el hombre en la muerte está inconsciente, y depende de la resurrección para obtener una vida futura.

Que la muerte entró en el mundo por la desobediencia de un hombre. "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron".

Que como la muerte entró en el mundo por el pecado, sólo puede ser abolida por la justicia de uno que nació en la raza condenada de Adán, en el linaje de Abraham y David, quien, aunque llevó la naturaleza condenada había de obtener un derecho a la resurrección por su obediencia perfecta, y con su muerte abrogó la ley de condenación para SÍ MISMO, y para todos los que crean en él y le obedezcan.

Que a la venida de Cristo antes del establecimiento del reino, los responsables (fieles e infieles), muertos y vivos de ambas clases, serán convocados a su tribunal "a ser juzgados de acuerdo a sus acciones", y a "recibir en cuerpo presente de acuerdo a lo que hayan hecho, sea bueno o malo".

Que el evangelio tiene que ver con el "reino de Dios" (para cuyo establecimiento enseñó Cristo a sus discípulos a orar, y acerca del cual dice el profeta Daniel: "El Dios del cielo levantará un reino"), y con "el nombre de Jesucristo", cuyo conocimiento y fidelidad son necesarios para la salvación.

Que el reino, cuando sea establecido, será el reino de Israel restaurado en el territorio que ocupó anteriormente, a saber, la tierra legada a Abraham y a su simiente (el Cristo) por pacto.

Que el bautismo en el Nombre del Señor Jesucristo, después de un conocimiento del plan de Dios, y un fiel cumplimiento del mismo, es esencial para la salvación.