Una Declaración De Los Primeros Principios De La Palabra De Dios

SECCION UNO:
EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS

1. EL EVANGELIO que predicó Jesús cuando estuvo en la tierra tenía que ver con el reino de Dios. (1)

"Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del REINO DE DIOS" (Marcos 1:14).

"Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del REINO (Mateo 4:17, 23).

"Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del REINO DE DIOS, porque para esto he sido enviado" (Lucas 4:43).

"Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del REINO DE DIOS, y los doce con él" (Lucas 8:1).

TESTIMONIOS ADICIONALES: (Mateo 9:35; 6:33; 13:19; Lucas 9:2, 11; 13:28).

NOTA:
(1) En varios casos, la forma de esta proclamación se expresa con estas palabras: "El reino de Dios está a la mano", o, para ser críticamente correcto: "se ha aproximado". Nunca encontramos que los apóstoles hayan usado esta forma de proclamación después de la ascensión de Cristo. ¿En qué sentido el reino se había acercado, o aproximado, cuando Cristo estaba vivo? En dos sentidos: él acercó el reino para ofrecerlo como una herencia. El reino nunca antes había sido predicado. "La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios ES ANUNCIADO (Lucas 16:16). En segundo lugar, Jesús mismo era el reino en embrión--véase Marcos 11:10: "¡Bendito el reino de nuestro Padre David que viene!" La palabra original, basileia, traducida como reino, tiene esta significación global en su sentido secundario: poder monárquico, majestad, dignidad de rey. Jesús, la manifestación del poder de Dios, que posteriormente habría de florecer en una administración política universal, estaba entre la gente, se había aproximado y traía consigo el ofrecimiento del reino.

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2. EL EVANGELIO que predicaban los apóstoles tenía que ver con lo mismo--es decir, el reino de Dios.
"Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres (Hechos 8:12, 25).

"Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo ACERCA DEL REINO DE DIOS" (Hechos 19:8, 10, 20).

"Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada [...] predicando EL REINO DE DIOS y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento" (Hechos 28:30, 31; 26:6, 7).

"Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando EL REINO DE DIOS, verá más mi rostro" (Hechos 20:25).

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3. ¿EN QUE CONSISTE ESTE REINO? Los siguientes testimonios mostrarán que es un DOMINIO POLÍTICO DIVINO que se ha de establecer en la tierra, sobre las ruinas de todos los gobiernos existentes, con el propósito de bendecir al mundo y ponerlo en sujeción a Dios.
"Y en los días de estos reyes el Dios del cielo LEVANTARÁ UN REINO que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre" (Daniel 2:44).

"Y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones" (Hageo 2:22).

"El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: LOS REINOS DEL MUNDO HAN VENIDO A SER DE NUESTRO SEÑOR Y DE SU CRISTO; y él reinará por los siglos de los siglos (Apocalipsis. 11:15).

"Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de Días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado DOMINIO, GLORIA Y REINO, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido" (Daniel 7:13, 14, 18, 22, 27).

"Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a TODOS SUS ENEMIGOS debajo de sus pies" (1 Corintios 15:25).

"Y Jehová será rey SOBRE TODA LA TIERRA. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre" (Zacarías 14:9).

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya LOS CONFINES DE LA TIERRA. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás" (Salmos 2:8, 9).

"Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea [...]. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES" (Apocalipsis 19:11, 13, 15, 16).

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4. ESTE PROPÓSITO DE DIOS de establecer un reino universal en la tierra, con Cristo a la cabeza, tiene conexión con los tratos de Dios para con la nación de Israel en el pasado. Es necesario percibir esta conexión antes de que pueda entenderse claramente el propósito de Dios. Para ayudar a obtener este entendimiento, ratificamos los siguientes hechos:
  1. El reino de Dios ya existió una vez; era el reino de Israel, constituido divinamente bajo la dirección de Moisés, y existió en la tierra de Palestina hace más de 2000 años.
    "Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del REINO DE JEHOVÁ sobre Israel" (1 Crónicas 28:5).

    "Bendito sea Jehová tu Dios, el cual se ha agradado de ti para ponerte SOBRE SU TRONO COMO REY PARA JEHOVÁ TU DIOS" (2 Crónicas 9:8).

    "Y ahora vosotros tratáis de resistir al REINO DE JEHOVÁ en manos de los hijos de David" (2 Crónicas 13:8).

  2. Fue divinamente derrocado y esparcido a los vientos por causa de la iniquidad.
    "Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, HASTA QUE VENGA AQUEL CUYO ES EL DERECHO, Y YO SE LO ENTREGARE" (Ezequiel 21:25-27). (1)

    "Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días (Oseas 3:4-5).

    "Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, HASTA que los tiempos de los gentiles se cumplan" (Lucas 21:24; Mateo 23:36-39).

    "Vuélvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad. Por poco tiempo lo poseyó tu santo pueblo; nuestros enemigos han hollado tu santuario. Hemos venido a ser como aquellos de quienes nunca te enseñoreaste, sobre los cuales nunca fue llamado tu nombre" (Isaías 63:17-19).

    "¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados? (Daniel 8:13, 14).

  3. Se ha de restablecer.
    "En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo EDIFICARÉ COMO EN EL TIEMPO PASADO" (Amós 9:11).

    "REEDIFICARÁN las ruinas antiguas, y LEVANTARÁN los asolamientos primeros, y RESTAURARÁN las ciudades arruinadas, los escombros de MUCHAS GENERACIONES" (Isaías 61:4; 33:20, 21).

    "Señor, ¿restaurarás EL REINO a Israel en este tiempo? (Hechos 1:6).

    "El Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su REINO no tendrá fin" (Lucas 1:32, 33).

    "Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar" (Hechos 15:15, 16).

    "Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá AUN a Jerusalén" (Zacarías 2:12).

    "Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los Ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y AÚN consolará Jehová a Sión, y escogerá TODAVÍA a Jerusalén" (Zacarías 1:16, 17).

    "Te levantarás y tendrás misericordia de Sión, PORQUE ES TIEMPO de tener misericordia de ella, porque EL PLAZO ha llegado" (Salmos 102:13).

NOTA:
(1) Esta predicción se hizo durante el reinado de Sedecías, el último rey israelita en la línea de David, 593 años antes de J.C.; desde esa fecha en adelante el reino fue derrocado. Nabucodonosor lo derrocó en los días de Sedecías, y después fue sucesivamente dominado por Grecia y Roma. Desde la destrucción de Jerusalén efectuada por Tito, el reino de David (es decir, el reino de Dios) no ha estado en existencia. Pero nos acercamos al tiempo en que vendrá aquel que tiene el derecho.

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5. EL REINO DE DIOS que se ha de establecer en la tierra será el antiguo reino de Israel restaurado.
"Mas en el monte de Sión habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones [...]. Y los cautivos de este ejército de los hijos de Israel poseerán lo de los cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev. Y subirán salvadores al monte de Sión para juzgar al monte de Esaú; Y EL REINO SERA DE JEHOVA" (Abdías 17, 20, 21).

En aquel día, dice Jehová, juntaré la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí; y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y JEHOVÁ REINARÁ sobre ellos en el monte de Sión desde ahora y para siempre. Y tú, oh torre del rebaño, fortaleza de la hija de Sión, hasta ti vendrá EL SEÑORÍO PRIMERO; EL REINO de la hija de Jerusalén (Miqueas 4:6-8).

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6. EL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE DIOS, mediante la restauración del reino de Israel, implicará el recogimiento de los judíos de su actual dispersión entre las naciones de la tierra.
"Y juntará los desterrados, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra" (Isaías 11:12).

"Oíd palabra de Jehová, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel LO REUNIRA y guardará, como el pastor a su rebaño" (Jeremías 31:10; Salmos 107:3).

"He aquí, yo salvo a mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol; y los traeré, y habitarán en medio de Jerusalén; y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios en verdad y en justicia" (Zacarías 8:7).

"Y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: he aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; Y LOS HARE UNA NACION EN LA TIERRA, en los montes de Israel, y UN REY será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos naciones" (Ezequiel 37:21, 22).

"He aquí vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrastrar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice el Señor" (Jeremías 31:27, 28).

"Porque así ha dicho Jehová: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos TODO EL BIEN QUE ACERCA DE ELLOS HABLO" (Jeremías 32:42).

"He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré LA BUENA PALABRA QUE HE HABLADO A LA CASA DE ISRAEL Y A LA CASA DE JUDA. En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y haré juicio y justicia en la tierra. En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará: JEHOVA, JUSTICIA NUESTRA (Jeremías 33:14-16).

"No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. [...]. Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país" (Ezequiel 36:22-24).

"Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor" (Isaías 54:7, 8).

"Y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como una nación robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el MONTE SION desde ahora y para siempre" (Miqueas 4:7).

"Y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad" (Romanos 11:1, 2, 12, 25, 26).

"Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros" (Zacarías 8:23).

"Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos" (Malaquías 3:12).

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7. LA CIUDAD DE JERUSALEN, que está situada entre el Mar Mediterráneo y el Mar Muerto, en la región del país que ahora se conoce como Siria, será entonces la ciudad reina del mundo, la residencia del Señor Jesús, la sede y metrópolis del reino de Dios, cuyo dominio se extenderá hasta los más remotos confines de la tierra.
"En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: TRONO DE JEHOVA, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón" (Jeremías 3:17

"Jehová reinará sobre ellos en el MONTE DE SION [...]. HASTA TI VENDRA [...], EL REINO DE LA HIJA DE JERUSALEN" (Miqueas 4:7, 8).

"La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los Ejércitos reine EN EL MONTE DE SION y EN JERUSALEN, y delante de sus ancianos sea glorioso" (Isaías 24:23).

"Y te llamarán CIUDAD DE JEHOVA, SION DEL SANTO DE ISRAEL" (Isaías 60:14).

"Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos" (Zacarías 14:16).

"Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aún dirán esta palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo haga volver sus cautivos; Jehová te bendiga, OH MORADA DE JUSTICIA, OH MONTE SANTO" (Jeremías 31:23).

"Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sión; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, CIUDAD SANTA; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo" (Isaías 52:1).

"Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; (1) y de lo primero no habrá, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo" (Isaías 65:17, 18).

"Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sión, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey" (Salmos 48:2).

"Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera [...], ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey" (Mateo 5:34, 35).

"Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama [Jehová está allí]" (Ezequiel 48:35).

NOTA:
(1) Es evidente que la frase "nuevos cielos y nueva tierra", se emplea en forma metafórica para designar la política u orden de cosas que se han de establecer en el reino de Dios cuando Cristo y los santos compondrán los "nuevos cielos" del reino. Pedro alude a este pasaje: "Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia". Los cielos y la tierra viejas de la constitución de cosas de los judíos habían de ser disueltos, conforme a la predicción de Isaías 24:20. Pedro, aludiendo a esta destrucción que aún no había ocurrido en sus días, dijo: "Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos" (2 Pedro 3:7). Después de que Pedro escribió, ya no estaban más reservados, porque unos pocos años después los romanos entraron en el país y destruyeron la comunidad judía hasta sus cimientos. Es un error, en la mayoría de los casos, entender la frase los cielos y la tierra literalmente, porque "la tierra siempre permanece" (Eclesiastés 1:4). La estabilidad perpetua de las ordenanzas del cielo y la tierra físicos está garantizada divinamente-(véase Salmos 72:17). Los cielos y la tierra en el sentido político están destinados a desaparecer-(véase Isaías 13:13; 24:19, 20; 34:4). Es necesario reconocer estos principios; de otro modo, en muchos casos, el principio de interpretación literal distorsionará los resultados de un estudio bíblico. En muchos casos los escritos de los profetas son en gran medida metafóricos, y es necesario discriminar cuidadosamente entre lo literal y lo figurativo, lo cual puede hacerse fácilmente con un poco de cuidado.

En A Summary View and Explanation of the Writings of the Prophets [Estudio y Explicación Resumidos de los Escritos de los Profetas], escrito por el 'Rev.' Dr. John Smith, de Cambleton, citado por el Dr. Adam Clark en su introducción a Isaías, aparecen las siguientes observaciones:

"Por medio de imágenes tomadas del mundo natural, los profetas frecuentemente dan a entender algo análogo en el mundo político. De este modo, el sol, la luna, las estrellas, y los cuerpos celestes denotan a reyes, reinas, gobernantes, y personas de gran autoridad; su aumento de esplendor denota aumento de prosperidad; su oscurecimiento, ocaso, o caída, denota un revés de la fortuna; o la cesación total de esa potencia o reino al cual se refieren. Grandes terremotos, y el sacudimiento del cielo y la tierra denotan la conmoción y derrocamiento de reinos; y el principio o fin del mundo, su auge o ruina.

"Los cedros del Líbano, los robles de Basán, las higueras, y otros majestuosos árboles del bosque denotan a reyes, príncipes, potentados y personas de la más alta categoría; abrojos y espinas, el pueblo en general denotan el orden más bajo. Altas montañas y elevadas colinas, de igual manera denotan reinos, repúblicas, estados, y ciudades; pueblos y fortalezas significan defensores y protectores; las naves de Tarsis, mercaderes o pueblo dedicado al comercio; y la hijas de cualquier capital o ciudad matriz se refiere a ciudades menores o suburbios que la rodean. A ciudades nunca conquistadas se les llama vírgenes".

Sir Isaac Newton indica que para intentar entender las profecías, debemos en primer lugar familiarizarnos con el lenguaje figurativo de los profetas. Este lenguaje está tomado de la analogía entre el mundo natural y un mundo político, imperio o reino. Por consiguiente, todo el mundo natural, consistente en los cielos y la tierra, se refiere a todo el mundo político, el cual se compone de tronos y pueblo, o a parte de él según sea considerado en la profecía. Grandes terremotos y el sacudimiento del cielo y la tierra representan el sacudimiento de reinos, para llamar su atención o derrocarlos; crear un nuevo cielo y una nueva tierra, y el término de uno antiguo, o el principio y fin del mundo, representa el nacimiento y decadencia del cuerpo político del cual se está tratando. Para los intérpretes de sueños, el sol y la luna del cielo representan la persona de reyes y reinas; pero en la profecía sagrada, que no considera a personas individuales, el sol representa la serie y trayectoria completa de reyes en los reinos del mundo político que brillan con poder y gloria de la realeza; a la luna se le considera como la esposa del rey (es decir, el cuerpo eclesiástico); las estrellas representan príncipes subordinados y hombres notables [...]. La luz simboliza la gloria; las tinieblas representan el error, la ceguera y la ignorancia; el oscurecimiento, ocaso o puesta del sol, la luna, y las estrellas, se refieren al cese de los reinos o a su desolación según su grado de tinieblas; el oscurecimiento del sol, que la luna se convierta en sangre, la caída de las estrellas, representan lo mismo. --- Las Profecías de Daniel, capítulo 2.

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