Son personas religiosas de los siglos XIX, XX, y XXI que esperan la segunda venida de Cristo y el establecimiento del reino de Dios en la tierra.
Alrededor del año 1830 surgieron en los Estados Unidos unas personas religiosas que creían en la interpretación literal de las Santas Escrituras, excepto donde el contexto muestra que se trata de un símbolo o expresión figurada, y en el cumplimiento literal de las preciosas y grandísimas promesas reveladas en ellas, que formaban la base de sus creencias, principios y convicciones religiosas.
Entre las cosas más prominentes que creían y enseñaban están la segunda venida de Cristo y el establecimiento del reino de Dios en la tierra.
Se les conocía como cristadelfianos. "Cristadelfiano" es la castellanización de dos palabras griegas, y significa "hermano en Cristo".
La historia de estas personas en los Estados Unidos empieza con el Dr. John Thomas, a quien aptamente se le puede llamar el primer cristadelfiano. Por medio de sus incansables labores y estudios de las Escrituras, sacó gradualmente a la luz la Verdad acerca de Dios, la que había estado oculta por muchos años.
Los cristadelfianos en los Estados Unidos, y en realidad en el mundo entero, son el resultado directo o indirecto de sus esfuerzos por traer a luz la Verdad y difundir hacia otros países las buenas nuevas del evangelio del reino de Dios y el nombre del Señor Jesucristo.
Aunque el nombre 'cristadelfiano' sólo ha estado en uso desde 1862-1864, todo verdadero creyente del evangelio, en cada generación, es considerado un hermano o hermana en Cristo y, por lo tanto, un cristadelfiano, aunque él o ella hayan vivido antes de que se usara por primera vez este nombre. Los discípulos de Cristo en el primer siglo, y todos desde entonces, e incluso antes de ese tiempo, todos los que han "andado en la fe de Abraham" eran cristadelfianos (es decir, hermanos en Cristo) tanto como cualquier fiel seguidor del Señor Jesucristo en el presente. En las Escrituras se mencionan como 'hermanos en Cristo', y como 'fieles hermanos' (vea Colosenses 1:2; 4:7, 9-12; 1 Tesalonicenses 1:4; vea también Mateo 12:49-50).
Dr. Thomas nació en Inglaterra en 1805. Su padre era un predicador. A la temprana edad de 17 comenzó el estudio de medicina en Londres, graduándose después en el St. Thomas' Hospital, de Londres.
En 1830, impulsado por su conocimiento médico, escribió varios artículos para el "London Lancet", criticando el punto de vista de otros que se interesaban en "la materialidad de la mente" y "el principio vital". En 1832 su padre decidió ir a los Estados Unidos y envió al Dr. Thomas primero. El 1 de mayo de 1832 se embarcó como cirujano del barco "Marquis of Wellesley", desde Londres a Nueva York. El barco tuvo un viaje muy tormentoso; durante la travesía los pasajeros y la tripulación se mostraron religiosos y rogaron al capitán que celebrara un "servicio religioso" los domingos. El buque casi naufraga en Sable Island. El Dr. Thomas resolvió que si llegaba a tierra sano y salvo, dedicaría su vida a buscar la Verdad.
Finalmente desembarcó en Nueva York después de un viaje de ocho semanas. El doctor empezó sus estudios de las Escrituras con ahínco, y pronto entró en contacto con muchos líderes y maestros religiosos, entre los cuales estaban Walter Scott y Alexander Campbell y cuando este último lo persuadió de que se bautizara "para la remisión de los pecados", él aceptó, y de este modo entró en el 'campbelismo', sin conocimiento alguno de la Verdad y sin siquiera saber lo que representaba el campbelismo.
Reconociendo el hecho de que el doctor Thomas era un 'predicador innato', Alexander Campbell lo persuadió para que empezara a predicar, y cuando súbitamente fue invitado a hablar en una reunión, Dr. Thomas leyó el segundo capítulo de Daniel y lo comentó, ya que estaba bien versado en la interpretación de Rollin sobre Daniel. De ahí en adelante continuó predicando, y con celo renovado se dedicó a los estudios de las Escrituras en busca de la Verdad divina.
En 1834 llegó a ser editor del "Apostolic Advocate" [El Defensor Apostólico] y empezó sus exposiciones sobre el Apocalipsis, lo cual concitó mucha atención entre los estudiosos de la Biblia. En 1835 escribió, entre otros artículos, uno sobre "El Bautismo y la necesidad de la Creencia, Arrepentimiento y Confesión".
En los comentarios que surgieron por sus artículos, el doctor sacó a luz muchos "primeros principios de la verdad", que después llegaron a ser el fundamento de la fe de los cristadelfianos. Todos sus argumentos se basaban en el testimonio de la Escritura, y siempre, invariablemente, citaba capítulo y versículo en apoyo de sus afirmaciones.
Entre las enseñanzas populares que el Dr. Thomas refutó estaban: la inmortalidad del alma, un reino en el cielo, un infierno de fuego, un diablo sobrenatural, etc.
Por su estudio de las Escrituras se convenció que la vida eterna era una dádiva de Dios que el Señor Jesús concederá a su segunda venida a todos los que buscan la inmortalidad y creen y obedecen el evangelio del reino de Dios. Descubrió que las Escrituras enseñaban que este reino 'vendría', o sería establecido en la tierra cuando Jesús regrese; que el galardón de los santos era una "amplia y generosa entrada en el reino" (2 Pedro 1:11) y reinarían "sobre la tierra" (Apocalipsis 5:9-10); que el destino de los inicuos era "destrucción eterna"-no tormentos eternos--; que el sepulcro era el "infierno" y lugar de descanso final de los injustos; que el pecado trajo la muerte al mundo; y que cuando se personifica el pecado en la carne o en los gobiernos, éstos constituyen el diablo (o Diabolos-falso acusador).
Durante muchos años de estudios de las Escrituras, el Dr. Thomas sacó a luz las siguientes importantes verdades que se enseñan en la Biblia, lo cual abrió los ojos de sus contemporáneos.
Alrededor del año 1847, el doctor se dio cuenta que había encontrado la Verdad según está revelada en las Escrituras, y se sumergió en la "única fe" y "un nombre" en el cual hay salvación, y de inmediato empezó a predicar la Verdad dondequiera que iba. Como resultado, algunos de aquellos que lo oyeron creyeron y se bautizaron en la única fe. Sin embargo, la cantidad de los creyentes desde 1850 a 1860 no era muy numerosa; las experiencias de los apóstoles se estaban repitiendo en lo que a los conversos se refiere.
Fue cuando se produjo el estallido de la Guerra Civil en los Estados Unidos. El doctor fue llamado a Freeport, Illinois, donde los hermanos estaban muy deprimidos por el inminente reclutamiento de soldados, ya que sus creencias y convicciones religiosas eran opuestas a la participación en la guerra, pero como en aquel tiempo eran un cuerpo de creyentes que no tenían un nombre que los identificara como 'denominación', los oficiales no los eximirían como lo harían con los cuáqueros y otras sectas.
"La crisis había llegado", escribió el Dr. Thomas, "algo había que hacer para salvar a los hermanos, en verdad, de ser reclutados. No conocía una mejor denominación que podría darse a semejante clase de creyentes que la de 'Hermanos en Cristo'; Esto declara lo que verdaderamente son, y como los oficiales prefieren palabras antes que frases el mismo hecho queda expresado en otra forma por la palabra 'cristadelfianos' o Hermanos en Cristo. Quedando este asunto resuelto a la satisfacción de ellos, redacté un certificado para ellos" ("Life and Work of Dr. John Thomas", págs. 282-285) [Vida y Obra del Dr. John Thomas].
De este modo, los creyentes llegaron a ser conocidos como cristadelfianos, y tanto las fuerzas Confederadas como la Unión les concedieron exención del servicio militar durante esa guerra.
Antes y después de la Guerra Civil los cristadelfianos en todas partes de los Estados Unidos empezaron a predicar las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre del Señor Jesucristo basados en las Escrituras, y la Verdad se difundió desde Maine hasta California, desde el Golfo incluso hasta Canadá, y se establecieron muchas asambleas conocidas como 'Iglesias Cristadelfianas'.
"Ekklesia" es un término griego (ek: "fuera de"; kaleo: "llamar") que se ha traducido como 'iglesia'. La palabra expresa la idea de "una asamblea formada de aquellos que han sido llamados fuera de cierto lugar".
El Dr. Thomas murió el 5 de marzo de 1871, en la ciudad de Jersey, Estado de Nueva Jersey, y fue sepultado en el Cementerio de Greenwood, en Brooklyn, Nueva York, donde los cristadelfianos han levantado un monolito tan notable por su obituario como lo fue el difunto en su fascinante vida. En un lado del monumento está escrito lo siguiente:
"Aquí yace en breve reposo a la espera del regreso del Señor desde el cielo.
JOHN THOMAS, M. D.
Autor de 'Elpis Israel', Eureka, Anatolia, Anastasis, Phanerosis, y otras obras. Nació el 12 de abril de 1805. Murió el 5 de marzo de 1871".
En otro lado del monolito se lee:
"Durante toda su ocupada vida contendió ardientemente por 'la fe que ha sido una vez dada a los santos', y a su muerte dejó detrás de sí, como resultado de sus esfuerzos, un cuerpo de personas en diferentes partes del mundo, conocidos como cristadelfianos, para que continuaran esta obra ya empezada".
En un tercer lado se hallan estas palabras:
"En sus obras y disertaciones demostró el carácter antibíblico de la cristiandad popular, y sacó a luz nuevamente la fe de los apóstoles perdida por tanto tiempo-Tu Palabra es Verdad".
A la muerte del Dr. Thomas, la obra de predicar la verdad tal como la sostienen los cristadelfianos recayó sobre los fieles hermanos de los Estados Unidos, Canadá, y Gran Bretaña. Han difundido la verdad por todas partes, y en el presente uno encuentra, de vez en cuando, que algunas de sus enseñanzas son aceptadas por otras denominaciones.
Los cristadelfianos afirman que poseen 'la antigua fe'-el cristianismo de los apóstoles, LA VERDAD ORIGINAL del evangelio que predicó el Señor.
Siguiendo la costumbre apostólica se reúnen cada primer día de la semana para conmemorar la muerte y resurrección del Señor Jesucristo hasta que venga otra vez.
En tales reuniones los hermanos participan de la lectura de la Escritura, exhortación y predicación de la palabra; no tienen ministros ordenados, los hermanos que están capacitados sirven en su turno gratuita y voluntariamente, sin compensación, considerándolo como una parte del servicio a Dios. Aquí presentamos un breve resumen de
Los cristadelfianos son estudiantes de la Biblia. Son lectores habituales de ella, y la leen diaria y sistemáticamente conforme a un plan llamado 'El Compañero de la Biblia', que les permite leerla completa en un año; el Antiguo Testamento una vez y el Nuevo Testamento dos veces. Como consecuencia de su devoción a la lectura y estudio de la Escritura, se han convertido en una secta religiosa sumamente ilustrada-"como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad", siempre capacitado y preparado para dar una respuesta de "la esperanza" que tienen.
La esperanza de los cristadelfianos es la 'esperanza' de la Biblia, y se centra en la segunda venida de Cristo y en el establecimiento del reino de Dios en la tierra, cuando "los reinos del mundo" lleguen a ser "de nuestro Señor y de su Cristo" Apocalipsis 11:15). Ellos no participan en las guerras, contiendas y política del mundo debido a su esperanza de reinar con Cristo en la tierra. Llevan una vida pacífica y tranquila en este mundo actual, en obediencia a la ley de Dios y a las leyes de los hombres, mientras esperan la venida del Señor, quien establecerá la "gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres".
Entienden que vendrán sobre la tierra tiempos peligrosos, guerras y rumores de guerras, angustia, hambre, etc., antes de que el Señor reaparezca, y no cesan de advertir a los demás de semejantes cosas.
Entienden también que vendrá un mejor día y un mejor mundo cuando regrese el Señor, y ellos se están preparando para ese día, para que puedan ser dignos de la aprobación del Señor y obtengan la bendición de la vida eterna, y participen en aquellas cosas y acontecimientos verdaderos de aquel tiempo glorioso en que el Señor se presentará.
"Escudriñad las Escrituras", dijo Jesús.
"Probadlo todo", dijo Pablo.
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