El hombre rico y Lázaro

En la parábola del rico y Lázaro, consignada en Lucas 16:19-31, el creyente en la existencia desincorporada después de la muerte, en tortura o felicidad--'cielo o infierno'--piensa que aquí él encuentra prueba positiva de su teoría. en este pasaje de la Escritura ocurre lo mismo que con los pocos otros que parecen, a primera vista, sostener los dogmas populares. Hay ideas preconcebidas que hacen que los lectores lean en las Escrituras lo que está en la mente de ellos, pero que no está en los textos mismos. En vez de leer las palabras del texto, hacen una lectura "entre líneas", Para evitar este error--un error que muchos cometen inconscientemente--es necesario tener presente las enseñanzas generales de las Escrituras sobre los temas en consideración. Alguien que creen en la teoría popular acerca de la naturaleza del hombre y el estado de los muertos, leerá 'almas inmortales' y 'espíritu que nunca muere' en esta parábola, sin notar que ninguna de estas palabras está en el texto. "Murió también el rico", dice el relato; pero ellos lo leen en su mente así: 'Murió el cuerpo del rico'. La declaración, "En el Hades ["infierno", Nueva Versión Internacional] alzó sus ojos", ellos la leen: 'En el Hades [infierno, Nueva Versión Internacional] su alma inmortal alzó sus ojos', olvidando que su teoría dice que el alma es inmaterial, sin partes, y, por lo tanto, no tiene ojos que "alzar". En toda la parábola hacen la misma lectura de términos y frases que están sólo en la mente del lector, y de este modo, debido a un falso método de lectura, se llegó a una falsa conclusión. Si se recordara que 'el alma inmortal' es una frase de la invención pagana, que no se encuentra en la Biblia, se reconocería la insensatez de ponerla en el texto. Teniendo en la mente la definición bíblica acerca de la muerte, y sacando de la mente la ficción platónica, las palabras "murió el rico" y "murió el mendigo" serían aceptadas en armonía con el hecho de que cuando un hombre muere "sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos" (Salmos 146:4), y que "los muertos nada saben" (Eclesiastés 9:5)

Sintiéndose muy confiados de que esta parábola apoya su teoría, algunos son tan audaces como para exigir que 'se lea tal como está, literalmente', como declaración de hechos y no como una parábola. Para demostrar a tales personas que están equivocadas, con frecuencia tenemos que responder: 'Conforme, leamos el relato literalmente a la luz de positivas definiciones de la Escritura acerca de las palabras empleadas'. Empezaremos con la declaración: "Murió el mendigo". ¿Cree Ud. esto? 'Oh, significa que lo que murió fue su cuerpo', es la respuesta que recibimos. El relato dice: "Murió el mendigo". ¿Lo cree Ud.? Aquí tenemos un mendigo que murió. ¿Está en la actualidad muerto o vivo? Cíñase a las palabras literalmente. Antes de que este mendigo muriera, estaba vivo, no muerto; en la actualidad está muerto, no vivo. Si en la actualidad estuviera vivo, ¿cuál es la diferencia entre su estado actual, después de muerto, y su estado que tenía en aquel tiempo, antes de que muriera? 'Oh, la diferencia es que antes de que muriera estaba vivo en su cuerpo; en la actualidad está vivo fuera de su cuerpo'. En verdad, en aquel tiempo estaba vivo y aún está vivo y, por lo tanto, Ud. niega la primera declaración que leímos: "Murió el mendigo". Vamos, vamos, cíñase a su proposición y lea esto literalmente: " Murió el mendigo". Si quiere definir qué significa morir, debe hacerlo bíblicamente, no teológicamente. Aquí le ofrecemos una definición que la Escritura hace acerca de la muerte: "Sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos " (Salmos 146:4) Ahora bien, con esta definición leamos de nuevo: "Murió el mendigo", esto es, "sale su aliento, y vuelve a su tierra; en ese mismo día [el día en que murió] perecen sus pensamientos". ¿Cree Ud. esto?

Ahora bien, las Escrituras dicen del hombre, cuando ya está muerto: "Los muertos nada saben" (Eclesiastés 9:5) La primera declaración que hemos leído 'literalmente' es: "Murió el mendigo", y la palabra inspirada dice que "los muertos nada saben". Así que tenemos delante de nosotros a un hombre muerto que nada sabe. Pero Ud. está tratando de ir más allá del testimonio para formular una teoría de que el hombre no está muerto, , que sólo su cuerpo lo está; que en vez de que nada sabe, sabe más cuando está muerto que lo que sabía cuando estaba vivo. Cíñase al texto: "Murió el mendigo".

Ahora bien, de la misma manera bíblica también podemos leer: "Murió también el rico". Manteniéndonos dentro de los límites de lo que se dijo literalmente en estas dos declaraciones, tenemos delante de nosotros a dos hombres muertos, los cuales "nada saben"; y no debemos asumir el derecho de salirnos de los límites sólo para sostener una teoría que podamos tener en nuestra mente y que no está en los textos.

Ahora bien, ¿cuál es la próxima declaración referente a este hombre muerto? Es: "Y fue sepultado". No añada otra vez que 'sólo su cuerpo fue sepultado', para negar la declaración de que el hombre murió y fue sepultado. Cíñase al texto, y entonces tenemos a un hombre muerto sepultado, no a un hombre vivo en tortura. sí, Ud. dirá: 'Pero el relato dice que estaba en tormentos. ¿Mientras estaba muerto y sepultado? Es literalmente cierto que la muerte cierra nuestros ojos y destruye el poder de la vista.. Cuando el rico murió, cerró sus ojos en la muerte . Pero, ¿no dice que después de que estuvo muerto y sepultado, "alzó sus ojos"? ¿Y qué sería eso para un hombre muerto y sepultado, si no es la resurrección, una apertura de sus ojos a la vida después de haberlos cerrado en la muerte? Ahora bien, mantenga este hecho en su mente, y verá que si Ud. toma este pasaje literalmente, Ud. tiene muerte, sepultura y resurrección; y es en la resurrección cuando "será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros [aquellos a quienes él está dirigiéndose] estéis excluidos". Abraham estará allí entonces. "Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios" (Lucas 13:28, 29) Es entonces que los justos "se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos" (Mateo 8:11); y por lo tanto es entonces, si Ud. quiere entenderlo en forma literal, que Lázaro y su clase serán "llevados por los ángeles al seno de Abraham".

'Pero el rico alzó sus ojos en el infierno ', exclaman algunos. Bueno, ¿y qué hay con eso? ¿No estuvo Cristo en el infierno, incluso su alma (Hechos 2:31)? ¿No alzarán sus ojos en el infierno [Hades] aquellos redimidos de la muerte y del Hades-- el sepulcro-- antes de que exclamen: "¿Dónde, oh sepulcro [está] tu victoria" (1 Corintios 15:55)? La palabra griega Hades está correctamente traducida 'sepulcro' en el texto. En vista de que Cristo estuvo en el infierno, pero "no fue dejado" allí, ¿no podría decirse de él que cuando resucitó de entre los muertos, "alzó sus ojos en el infierno"; y ¿no sería esa otra forma de hablar acerca de su resurrección? Es una idea equivocada y preconcebida de que es el Hades lo que causa el problema con las palabras. Todos los muertos, buenos y malos, están en el Sheol , o Hades hasta que sean resucitados, y resurrección significa un regreso a la vida de hombres que han estado muertos y sepultados. Con la verdad y los hechos puestos de este modo delante de nosotros, no hay dificultades, y podemos presentar el asunto en forma de preguntas que las Escrituras contestarán claramente.

1. El mendigo y el rico murieron. ¿Qué es la muerte?

Respuesta. "Sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos"--Salmos 146:4.

2. Después de que murieron, permanecieron muertos. ¿Está consciente el hombre cuando está muerto?

Respuesta. "Los muertos nada saben"--Eclesiastés 9:5.

3. El mendigo, después de que murió, fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. ¿Cuándo juntarán los ángeles a los justos?

Respuesta. "Y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos"--Mateo 24:30, 31,

4. ¿Cuándo estarán los justos con Abraham, o en "el seno de Abraham"? Y, ¿cuándo sufrirán tormento los malvados?

Respuesta. "Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios"--Lucas 13:28.

5. ¿Cuándo estarán Abraham y todos los justos en el reino de Dios?

Respuesta. "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. * * * Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo"--Mateo 25:31, 34.

Por esto se verá que si tomamos literalmente el pasaje en referencia, tendremos muerte y sepultura, y después de eso, en el tiempo establecido, habrá resurrección, y entonces el rico será castigado y Lázaro estará con Abraham en un estado de felicidad. En cuanto a cuánto tiempo durará el "tormento" del rico, eso debe determinarse por otro pasaje, ya que en el relato del caso del rico no se da ningún plazo. Que no será sin fin, podemos estar seguros, por el hecho de que se dan muchas pruebas de la destrucción total de los malvados.

Ahora bien, si tomamos literalmente este pasaje y tratamos de hacerlo concordar con la teoría popular, nos daremos cuenta de que no concuerda. Representaría a los 'condenados en el infierno' como arrepentidos y piadosos, cuando en realidad se afirma que ellos continúan maldiciendo a Dios en cada momento de la eternidad. Y es en esta supuesta continua rebelión que ellos se basan para la eternidad de la tortura. Pondría al 'cielo' y al 'infierno' a una tan estrecha proximidad que podrían producirse conversaciones entre los 'condenados' y los 'benditos'. Pondría a tiernas madres en un eterno éxtasis y, no obstante, a una distancia en que podían ver la desdicha de sus hijos, y oír sus gemidos y lamentos e inútiles oraciones pidiendo liberación. Por lo tanto, las representaría a ellas en el 'cielo' en posesión de una naturaleza que les permitiría disfrutar de un gozo dulce y eterno, mientras sus hijos se retuercen en la más terrible tortura; un espectáculo que ninguna persona sana podría considerar en esta vida, ni por un solo momento, sin sentirse apenada y horrorizada. ¿Por cuánto tiempo, mi amigo, soportaría Ud. en esta vida un espectáculo ni la milésima parte de malo como ese? ¿Podría Ud., en realidad, disfrutarlo? 'No', es su respuesta. Entonces, ¿será su naturaleza en el futuro tal que pueda disfrutar de lo que en el presente es lo más horripilante? Desechemos tan bárbara ficción. Arrojémosla a los oscuros escondrijos del brutal corazón del paganismo, de donde surgió, y "venga y razonemos" acerca de esta parábola , porque parábola es, tal como lo vamos a demostrar ahora.

Hemos tratado el tema en base a la suposición de que es literal tan sólo para mostrar que incluso cuando se le considera así, en ningún sentido sostiene la teoría popular. Pero que es una parábola, no podemos ponerlo en duda. En el capítulo 15:3 tenemos la parábola de la oveja perdida; en el versículo 8 la de la dracma perdida; en el versículo 11 la del hijo pródigo. En el capítulo 16:1 la del mayordomo; luego sigue la parábola en referencia. Algunos presentan como objeción el hecho de que las primeras palabras son: "Había un hombre rico", afirmando que la forma de las palabras muestra que el sentido es una narración literal; pero la objeción se desvanece cuando se recuerda que la parábola del mayordomo empieza precisamente con las mismas palabras, y que la del hijo pródigo es casi igual.

En el capítulo 15:1, 2 se muestra que el público a quien se dirigen estas palabras eran publicanos, pecadores, fariseos y escribas. En el capítulo 16:14 se muestran aquellos a quienes se dirigen directamente las palabras en referencia: "Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él". Él habló a la multitud que se componía de aquellos nombrados, y sobre este hecho, dijo: "Y sin parábolas no les hablaba" (Mateo 13:34) Los fariseos, que se burlaban de él, no fueron a buscar información, sino a tratar de enredarlo. Por lo tanto, él no se molestó en instruirlos a ellos como lo hizo con sus discípulos. De ahí que a estos últimos les dijera: "Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado " (Mateo 13:11) "Pero cuando estaba a solas con sus discípulos, les explicaba todo" (Marcos 4:34 - Nueva Versión Internacional) Los burlones fariseos pertenecían a una clase que se creían justos, los cuales se consideraban a sí mismo "no como los otros hombres" (Lucas 18:9-13), sino como "sanos" y "justos". Nuestro Señor no siempre se tomó el tiempo de decirles lo que eran, pero sólo como una suposición les escuchó sus afirmaciones y les dio una irónica respuesta. De ahí que percibiendo sus pensamientos cuando dijeron: "¿Quién es este que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?" (Lucas 5:21), y cuando lo censuraron porque había comido con "publicanos y pecadores" (Lucas 5:30), dijo: "Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento" (Lucas 5:31, 32) Él dijo que la razón por lo que les respondió así y les habló en parábolas fue porque "se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: "De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos", etc. (Mateo 13:14, 15)

Los fariseos se habían desviado de la Verdad y aceptado la teoría platónica y egipcia de la inmortalidad del alma y de la existencia de almas desincorporadas en el Hades , el cual ellos creían que era un lugar de tormento, y también creían que el seno de Abraham era un lugar de felicidad. Cuando los denunció públicamente por haberse desviado de la Verdad, nuestro Salvador dijo: "vosotros sois de vuestro padre el diablo, * * * [el cual] no ha permanecido en la Verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira " (Juan 8:44, 45) La declaración: "Él ha sido homicida desde el principio", son palabras que, sin duda, se refieren a la primera mentira que se haya dicho jamás, la cual causó la muerte de nuestros primeros padres, y por medio de ellos llegó a ser "homicida" de toda la raza, en el sentido de que por la primera mentira dicha "la muerte pasó a todos los hombres" (Romanos 5:12) Ahora bien, ser hijos del diablo en el sentido que habla nuestro Salvador cuando dice: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo", significa ser la "simiente de la serpiente" en un sentido espiritual; es decir, creer la mentira que dijo la serpiente. ¿Cuál fue esa mentira? Fue: "No moriréis"; lo mismo creían los fariseos, lo cual los hizo pertenecer a su padre el diablo. Habiendo aceptado ellos la doctrina de que los hombres son como dioses (ángeles), inmortales, o 'almas inmortales', creían que 'no hay muerte, sino un cambio'; que los hombres no mueren, sino que van a un lugar de vida eterna de sufrimiento o de felicidad. Por las razones dadas, cuando nuestro Señor dijo la parábola en referencia, él no se detuvo a mostrarles la falacia de su creencia, sino que la usó en contra de ellos al mostrar cuál había de ser su destino como nación. Si se afirmara que él apoyó su creencia al usarla como parábola, sólo debe recordarse que cuando se le acusó de echar demonios por Beelzebú, no se detuvo a mostrarles que no existía semejante divinidad pagana como el 'Señor de las moscas', que ellos suponían que era supremo sobre los malos espíritus. Los dejó en su superstición y replicó: "Si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos?" (Mateo 12:27) Si nuestro Señor pudo usar los términos "Beelzebú", "sano", y "justos", sin apoyar sus puntos de vista que se hallan representados por estos términos, también podía usar su teoría de los espíritus desincorporados en el " Hades " y en el "seno de Abraham" sin apoyarlos. Si un hombre bien conocido por ser un no-creyente en la misma teoría popular en nuestros días, fuera a usar esa teoría como una parábola de algún pensamiento que él deseara recalcar, no se le podría acusar razonablemente de creer en la teoría; él sólo estaría respaldando aquello que él estaría ilustrando, no aquello que usó para su ilustración. Aquí, pues, están los tan religiosos fariseos burlándose del Salvador. Ellos representan a la nación de Israel tal como existía entonces en Judea. Estaban envanecidos por tener a Abraham como su padre y por ser el pueblo favorecido de Dios, "no trataban con los samaritanos" ni con los gentiles. Todos estos eran "perros" para ellos. Sólo ellos eran los grandes y los poderosos, el pueblo santo y favorecido. Inflados con un grado de soberbia y vanidad intolerable, se burlaban del Hijo de Dios. Él se vuelve a ellos y procede a pintar un cuadro de ellos, usando colores nacionales conocidos para identificarlos, y haciendo uso de su teoría acerca de estado futuro para mostrarles que "antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu" (Proverbios 16:18) Un hombre rico se estampa sobre la tela, por decirlo así, vestido de púrpura y lino fino, la túnica sacerdotal de la nación que ellos representaban (Éxodo 25:5; 39:27-29) Él hacía cada día banquete con esplendidez, representando a la nación que había sido "bendecida en canasta y en artesa de amasar" (Deuteronomio 28:5), en cosas temporales y espirituales, y separados e todas otras naciones. Él [el rico] es un hijo de Abraham, y se enorgullece en serlo, y exclama: "¡Padre Abraham!" ¿Quién puede ser este hombre peculiar? Uno que puede reconocer en el conocido cuadro del "Tío Sam" una representación de la república estadounidense no dejará de ver que este rico es un apto símbolo de la nación de Israel, o esa parte de ella representada por los gobernantes de los judíos, los fariseos, a quienes se dirigía nuestro Salvador.

En contraste con esto, un pobre mendigo es mostrado afuera de la puerta de la casa del rico ("el patio exterior de los gentiles") lleno de llagas (no como los "sanos que no necesitan médico") junto a los perros. Este es un notable símbolo de cómo consideraban los judíos a los gentiles. Los consideraban como perros, un hecho que se muestra en la conversación que nuestro Salvador tuvo con la mujer sirofenicia cuando dijo, en respuesta a su súplica de que sea sanada su hija: "No está bien tomar el pan de los hijos y echarlos a los perrillos". La mujer, sabiendo que sus palabras expresaban el concepto de los judíos por los gentiles, replicó, implorante: "Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos". Entonces él le concedió su petición. En la parábola, pues, el mendigo, que yacía al lado de los perros, es un símbolo de los gentiles.

Ahora bien, para mostrar a estos fariseos que sus días de festines estaban por terminar, y que la preferencia que pertenecía a los hijos de Abraham había de ser conferida a los gentiles, los dos hombres son, por decirlo así, transportados al ficticio estado futuro de los fariseos, donde al rico se le representa en tormentos, mientras que el mendigo está en el "seno de Abraham". Así como el rico de la parábola murió, así también la nación representada por él murió como nación. Es a esta muerte nacional que alude el apóstol Pablo cuando dice: "Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos ?" (Romanos 11:15) Así como, conforme a la creencia de los fariseos--una creencia que los convirtió en los hijos del diablo--los inicuos, cuando morían, iban al " Hades ", que para ellos era un lugar de tormento, así también la nación de Israel, por su muerte, fue terriblemente atormentada en el asedio de Jerusalén y han estado en tormento desde entonces. Lázaro murió y fue llevado por ángeles (mensajeros) al seno de Abraham, una apta representación de la muerte que deben experimentar los gentiles cuando pasan de Adán a Cristo por medio del bautismo y, de este modo, llegar a ser hijos de Abraham (Gálatas 3:7) Siendo de Cristo, son "la simiente de Abraham y herederos según la promesa" (versículo 29) y están, según las palabras de la parábola, en el seno de Abraham, una frase que expresa la posición de favorecida en la postura recostada de la costumbre oriental, según se muestra en el caso de Juan 13:23. También: * * * "el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre" (Juan 1:18)

Desde la revuelta de las diez tribus al mando de Jeroboam, Israel ha estado dividido, y en los días de nuestro Salvador sólo las dos tribus--Judá y Benjamín--estaban representadas por "los príncipes de los judíos". Sólo estas dos tribus están representadas por el rico; y se dice de ellas referente a su regreso del cautiverio de Babilonia, que "se juntó el pueblo como un solo hombre en Jerusalén" (Ezra 3:1) Por lo tanto, cuando al "solo hombre" se le representa llorando al "Padre Abraham" para que enviara a Lázaro a donde sus cinco hermanos, sin duda una referencia a las diez tribus. La conveniencia de las cosas requieren que, en vista de que dos tribus están representadas en la parábola por un solo hombre, en la misma proporción diez tribus estarían representadas por cinco hermanos. A los judíos, dice Pablo: "les ha sido confiada la palabra de Dios" (Romanos 3:2), y la respuesta de Abraham a las súplicas del rico en favor de sus cinco hermanos es: "A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos". Sus palabras, "si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos", fueron una arremetida contra los fariseos y la clase del rico en general; porque a pesar de que uno se levantare de los muertos, esto es, Cristo mismo--y en esto tenían la señal del profeta Jonás--ellos rehusaban oír o creer.

No pasó mucho tiempo después de que se dijo esta parábola para que la nación del rico se diera cuenta de su pavorosa verdad en la experiencia más horrible que registra la historia; y desde entonces han sido atormentados y han estado clamando continuamente por agua para refrescar la abrasada lengua. Porque, ¿qué no ha sufrido Israel desde que "la medida de sus padres fue llena" al matar al Príncipe de Vida? Después de que la medida estuvo llena, los ángeles o mensajeros del evangelio fueron enviados a los "perros" gentiles; y el apóstol Pablo, quien fue especialmente un apóstol para los gentiles, exclamó: "Puesto que la desecháis [la palabra de Dios], y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles" (Hechos 13:46) Así, en un sentido, las palabras de Juan, "Os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras" (Lucas 3:8), encuentran aplicación en un ejemplo. Como nación, Israel está en el presente "desechado", y entre ellos y los gentiles, de los cuales habla Pablo cuando dice: "Porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios" (Colosenses 3:3), y aquellos que son hijos de Abraham por adopción, hay "una gran sima puesta": el abismo de la incredulidad en Israel, a los cuales "ha acontecido [...] endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles" (Romanos 11:25)

Tomando este punto de vista de la parábola del rico y Lázaro, en vez de limitar su alcance a un supuesto destino individual de dos hombres, y forzar al Salvador a una unidad de creencia con los hombres que, debido a su aceptación de la ficción platónica de la 'inmortalidad del alma' y la falsedad de la serpiente, de que 'no hay muerte', eran "de su padre el diablo", tenemos un volumen de la Verdad condensada en pocas palabras; una característica de la Biblia que para el estudiante diligente se ve como un indeleble sello de divinidad.

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