Algunas Objeciones Contestadas

Cuarta Parte

Ahora bien, estimado lector, es muy probable que Ud., así como el escritor, haya sido educado desde su infancia en la creencia popular; y, después de leer lo que hemos escrito y las muchas pruebas bíblicas dadas, probablemente diga para sí: ‘Bueno, esto parece bastante claro; y parece estar bien fundamentado en el testimonio de las Escrituras, pero hay algunos pasajes que me vienen a la memoria, que parecen enseñar un punto de vista opuesto. ¿Qué ha de hacerse con ellos?' Ahora bien, razonemos un poco más.

Ud. no puede dejar de ver por los numerosos textos que hemos dado que el tenor general de las Escrituras está declarado en lo que le hemos presentado. Siendo este el caso, si hay unos pocos textos que a Ud. le parece que contradicen la evidente enseñanza de los muchos textos mostrados, ¿cuál ha de ser la actitud correcta que debe asumirse? Por supuesto, suponemos que Ud. no creerá que la Biblia se contradice. Si el texto da esa impresión, puede estar seguro de que la razón se debe a que se ha tomado una interpretación errónea de los pocos pasajes que parecen oponerse a los muchos. Al buscar una respuesta a la dificultad, sería muy imprudente pasar por alto el tenor general de la enseñanza de la Escritura y poner así en riesgo su destino eterno por basarse en un punto de vista superficial de unos pocos textos. He oído a algunos decir insensatamente: ‘Bueno, yo no puedo entender el problema; pero la antigua creencia fue suficientemente buena para mis antepasados, y lo que fue suficientemente bueno para ellos es suficientemente bueno para mí'. A Ud. le será fácil darse cuenta de la insensatez de esto; porque si nos remontamos a los días de nuestros ‘antepasados', no es necesario retroceder muy lejos para encontrarlos en un estado salvaje y bárbaro; y sin duda ninguna persona en su sano juicio dirá: ‘Lo que fue suficientemente bueno para ellos, es suficientemente bueno para mí'. Además, el profeta, al hablar de los últimos días, dice que "en el tiempo de la aflicción, a ti vendrán naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente, mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho" (Jeremías 16:19).

Ahora bien, haga una pausa, piense, y hágase esta pregunta: ¿Cuántos pasajes hay que parecen oponerse a la multitud de testimonios que se han citado en este pequeño libro? Recuerde que a estos testimonios podrían añadirse muchos más. Ud. encontrará que la cantidad total de estos pasajes puede contarse con los dedos. Estos son algunos:

• Elías restaura el alma de un niño
• "Al salírsele el alma"
• "El alma no pueden matar"
• "Bajo el altar las almas"
• "El espíritu vuelva a Dios que lo dio"
• La oración final de Esteban
• El deseo de Pablo de partir
• El ladrón en la cruz
• El rico y Lázaro

Ahora bien, cuando Ud. lea estos pasajes tal como están, se sorprenderá de notar cuan lejos están de enseñar las ideas populares del ‘alma inmortal', e ‘ir al cielo al morir'. Pero, incluso, si estuviesen tan fuertemente en favor de estas ideas como creen algunos que lo están, no convendría arriesgar nuestro destino eterno por depender de estos nueve casos dejando totalmente de lado el tenor general de la Biblia.

Por lo tanto, examinemos los pocos textos que se suponen enseñan puntos de vista opuestos a los que hemos presentado .

  1. Elías restaura el alma del niño.
  2. "Al salírsela el alma".
  3. "No pueden matar al alma".
  4. Las almas debajo del altar.
  5. "El Espíritu vuelve a Dios que lo dio".
  6. La oración de Esteban mientras moría.
  7. El deseo de Pablo de partir.
  8. En el cuerpo, o fuera del cuerpo.
  9. "Ausentes del cuerpo, y presentes al Señor".
  10. Los espíritus encarcelados.
  11. El ladrón en la cruz.
  12. El hombre rico y Lázaro.


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