La Cristiandad Descarriada - UN RESUMEN

de los

TEMAS PRESENTADOS EN LOS CAPITULOS PRECEDENTES

analizados en contraste con

LOS DOGMAS TEOLOGICOS DE LA CRISTIANDAD EN GENERAL


ESTE LIBRO
LA CRISTIANDAD

1. Las Escrituras se han de leer en su sentido natural, excepto donde la conveniencia natural y la necesidad determinen que estamos frente a una estructura metafórica o simbólica.

1. La Biblia no ha de leerse literalmente, sino que se debe "espiritualizar" o interpretar en un sentido secundario y no natural, conforme a las reglas establecidas por la teología.

2. El entendimiento del Antiguo Testamento es necesario para poder entender el Nuevo.

2. El Antiguo Testamento fue derogado por el Nuevo, y sólo es útil para suministrar textos para los sermones.

3. El hombre es mortal, y hecho del polvo de la tierra. La vida del hombre no es el hombre mismo, sino el poder que le permite existir, de la misma manera que la vida de cualquier animal mantiene vivo a dicho animal. Es la misma vida que poseen las bestias del campo.

3. El hombre es inmortal y hecho del Espíritu del cielo. La vida del hombre, su alma inmortal, la que, habitando en el cuerpo, le da vida, y cuando deja el cuerpo, continúa existiendo en un estado desincorporado tan completamente consciente como cuando el hombre estaba vivo.

4. El hombre en la muerte está en un estado inexistente en esa etapa, y sólo por medio de la resurrección y juicio se podrá determinar su destino futuro.

4. El hombre en la muerte no está muerto, sino que sale de "su cuerpo", y entra en la felicidad o sufrimiento, conforme hayan sido sus acciones.

5. La inmortalidad es un estado de existencia corporal incorruptible e imperecedero, desarrollado por medio de la resurrección, y obtenible sólo por los justos a la segunda venida de Jesucristo en la tierra.

5. La inmortalidad, el atributo natural de cada ser humano, y en el más alto sentido, es un estado de felicidad en el cielo, adonde las almas inmortales de los justos ascenderán después de la muerte.

6. Los inicuos serán quitados de la existencia para siempre, por medio de la imposición de la "segunda muerte" al momento del juicio.

6. Los inicuos serán atormentados en el infierno por medio del diablo por toda la eternidad, el cual es un abismo insondable de fuego y azufre.

7. El juicio que vendrá se aplicará sólo a las clases responsables del género humano, el resto nunca verá la luz de la resurrección, sino que perecerán para siempre como las bestias.

7. Cada alma humana inmortal volverá a juntarse con su cuerpo en la resurrección, y comparecerá ante el tribunal en el "último día", para ser juzgada.

8. En la resurrección, los muertos "salen" en un cuerpo natural no vivificado, para determinar si son dignos del don de la inmortalidad, o merecedores de ser destinados, después del castigo, a la corrupción y a la muerte.

8. En la resurrección, las almas inmortales desincorporadas entran en cuerpos incorruptibles e inmortales antes de comparecer ante el tribunal; y si son halladas justas, se van con su cuerpo inmortal al cielo, y si son inicuas, arrastrarán su cuerpo hacia el infierno.

9. Dios es un poder único, el Padre Increado, por han sido creadas todas las cosas, que mora en una luz inaccesible.

9. Dios está compuesto por tres elementos o poderes coeternos y coiguales, conocidos en la difusión universal como "Padre, Hijo, y Espíritu Santo".

10. Jesucristo, el Hijo de Dios, engendrado por medio del Espíritu Santo, de la Virgen María, preparado como un "último Adán", para quitar (por medio de la muerte y la resurrección) la muerte que trajo el primer Adán.

10. Jesucristo es el Hijo eterno, una parte del Dios eterno desde toda la eternidad, que vino en un cuerpo para sufrir la muerte corporal por los pecados de las almas inmortales, las que estaban condenadas a los eternos sufrimientos del infierno.

11. El Espíritu, la energía, o poder del padre en el cielo, que fluye de su persona y presencia, llenando el espacio universal. El "Espíritu Santo" es el mismo poder ejercido por voluntad directa y específica de parte del Padre.

11. El Espíritu Santo es uno de los miembros de la Trinidad, coigual, coeterno, e idéntico al Padre y al Hijo, aunque por qué algunas veces se le llama Espíritu Santo, y en otros casos tan sólo "Espíritu", no hay respuesta.

12. Los ángeles son seres corpóreos de sustancia espiritual incorruptible, actúan en todo el universo en el cumplimiento de los propósitos del Padre; elevados hasta su actual posición después de haber sido probados.

12. Los ángeles son espíritus incorpóreos, cuya naturaleza, origen, y función son igualmente incomprensibles; se supone que en gran medida se reclutan de entre los supuestos espíritus inmortales de los niños que han muertos.

13. El Diablo es un sinónimo bíblico del pecado--abstracto y tangible--que existe como espíritu de desobediencia en los hijos de los hombres e incorporado y manifestado en las personas e instituciones del actual orden de cosas.

13. El Diablo es un arcángel caído, que a pesar de su oposición a Dios, se le permite retener posesión de un poder sobrenatural, y se le permite tentar, acosar, y capturar a las pobres almas inmortales para su destrucción.

14. El reino de Dios es la administración visible y personal de los asuntos políticos que hará Cristo en su segunda venida.

14. El reino de Dios es un estado del "alma" humana, en el cual los impulsos están sujetos a la supremacía divina.

15. Las promesas hechas a Abraham, Isaac, y Jacob, recién se cumplirán en el establecimiento del reino de Dios en la tierra, cuando todas las naciones se regocijarán en el gobierno justo de la simiente de Abraham, quien salvará a los hijos de los necesitados, y hará pedazos al opresor.

15. Las promesas hechas a los padres se cumplieron en la predicación del evangelio en tierras paganas efectuada por los misioneros, y en el país local por medio de los ministros y clérigos, y más especialmente en la experiencia de aquellos que "hacen religión" en los avivamientos y en reuniones del Ejército de Salvación.

16. Cristo es el venidero destructor de todos los gobiernos humanos y el designado gobernador del género humano; quien romperá en pedazos a los reinos de los hombres, como a una vasija de barro, y establecerá el estandarte del dominio universal en Jerusalén, la Ciudad Santa.

16. Cristo es el rey espiritual de su pueblo, reinando en el corazón de ellos ahora y para siempre jamás, y no tiene nada más que ver con Jerusalén, la Tierra Santa, o la tierra, sino que los destina a todos a la perdición del fuego inextinguible en el último día.

17. Los santos--el pueblo de Cristo--son los designados reyes y sacerdotes del mundo, destinados a reinar con Cristo en toda la tierra, administrando su autoridad, y entregando bendiciones a todo el género humano.

17. La doctrina de un reino "temporal" en la tierra es una "doctrina condenable" y carnal. El único reinado posible con Cristo consiste en que las almas inmortales floten en éter celestial.

18. El pacto hecho con David recién se llevará a cabo en el restablecimiento del reino de David en la Tierra Santa bajo la dirección personal de Cristo.

18. El pacto hecho con David se cumplió en la ascensión de Cristo al cielo, donde él se sienta en el trono de David, y gobierna en el reino de los cielos.

19. La segunda venida de Cristo es el tiempo y acontecimiento en que el pueblo de Cristo recibirá la prometida salvación, o sea, el don de la inmortalidad, por medio de la resurrección, y la gloria y honor de un trono en el reino de Cristo, que entonces ha de establecerse en toda la tierra.

19. La muerte de un cristiano es la gran época de su emancipación de esta envoltura mortal, cuando su alma redimida se remonta hacia las mansiones de los cielos, donde es recibida por los ángeles en los portales de la ciudad celestial, y conducida al trono ante el cual recibe su corona.

20. La restauración de los judíos de su actual dispersión a su propia tierra es una parte del propósito divino; y su proclamación pública es un elemento del evangelio como parte integral del "evangelio del reino".

20. Los judíos están muy engañados al esperar un "Mesías temporal", y en cuanto a la restauración de ellos (lo cual es un asunto extremadamente dudoso), no tiene nada que ver con el evangelio, cuya sugerencia en su totalidad es monstruosa.

21. La venida de Cristo será precedida por grandes guerras, conmociones, y angustias, y acompañada por terribles juicios que él traerá directamente sobre los hombres para enseñar al mundo justicia, y preparar a los hombres para el gobierno del Príncipe de Paz.

21. El Milenio se llevará a cabo por medio de la predicación del evangelio, lo que subyugará a las tendencias humanas y gradualmente llevará al género humano a un estado de paz, armonía y buena voluntad. Entonces la Iglesia será triunfante en la tierra y en el cielo.

22. A la luz de las visiones de Daniel, verificadas por la historia, y recomendadas por Cristo para instrucción, es evidente que estamos cerca del término de la dispensación humana, y que Cristo podría venir dentro del lapso de vida de la actual generación.

22. Las profecías son un libro sellado, y el que intenta explicarlas, o fijar un tiempo para el día de Cristo, es culpable de presunción rayana en la blasfemia. Como mínimo, está chiflado y apto para el manicomio.

23. A fin de ser salvos, los hombres deben creer en las alegres nuevas (el evangelio) acerca del reino de Dios, que presentaron los profetas y predicaron los apóstoles; y deben aceptar la doctrina de la inmortalidad que Cristo sacó a luz por su muerte, resurrección, y ascensión.

23. No tiene mayor importancia lo que un hombre crea, si es sincero en su curso de vida ante Dios, y cree que Cristo murió por el pecado. Cuestiones de credo pertenecen a días pasados. en cuanto a la inmortalidad, cada persona, sana o deficiente mental, tiene una importante alma que salvar.

24. Al creer en el evangelio, el hombre debe ser sumergido en agua para tener unión con el nombre de Cristo, para que sus pecados puedan ser perdonados, para que él sea colocado en una posición que le permita trabajar por su propia salvación con temor y temblor, por paciente perseverancia en las buenas obras.

24. Es un asunto insignificante si un hombre se bautiza o no. el bautismo cristiano puede administrarse por inmersión, o por aspersión, y es igualmente eficaz para bebés o para personas adultas--para instruidos o para ignorantes--con o sin fe.

25. No hay salvación si no se tiene creencia y obediencia en el evangelio.

25. Los bebés, los paganos y los deficientes mentales, y todas las personas sinceras serán salvas, independientemente del evangelio.

26. La ignorancia separa al género humano de la vida eterna y convierte a la muerte en el seguro e irremediable destino de ellos.

26. Un estado de total oscuridad convierte a un alma inmortal en no responsable, y, por consiguiente, calificada para entrar en el cielo.

27. La obediencia de los mandamientos de Cristo es esencial para la salvación de aquellos que creen en el evangelio. Aunque la fe (hecha efectiva en el bautismo) convierte a un pecador en un santo, sólo la obediencia garantizará que el santo sea aceptado en el tribunal de Cristo. Un santo desobediente será rechazado incluso con más energía que a un pecador incorregible.

27. La obediencia de los mandamientos de Cristo está más allá del poder humano. La salvación no es por obras, no sea que alguno se jacte . Si un hombre tiene fe en la sangre expiatoria de Cristo, la justicia de Cristo le es imputada a él, y aunque el amor de Cristo le constriñe a hacer buenas obras, no obstante su salvación no depende de ninguna manera de tales obras.

28. El perdón de errores y faltas está asegurado para los santos, por medio de la intercesión de Cristo, cuando los confiesan y los abandonan. Cristo no tiene un función sacerdotal para el mundo de pecadores incorregibles. Él es sacerdote sólo para aquellos llegan a ser miembros de su casa, por la creencia y obediencia del evangelio.

28. Hasta el último momento, los cristianos tienen que decir: 'Hemos hecho aquellas cosas que no debimos haber hecho, y hemos dejado sin hacer aquellas cosas que debimos haber hecho; y no hay salud en nosotros'. El sacerdocio de Cristo aprovecha a todo el género humano que esté apenado por sus pecados.


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