La Cristiandad Descarriada - PROLOGO

A la Edición de 1884

"La Cristiandad Descarriada" se publicó por primera vez en 1862 como "Doce Conferencias Acerca de la Enseñanza de la Biblia". En el transcurso de 103 años se ha impreso varias ediciones para ayudar a hombres y mujeres sinceros en su búsqueda de la Verdad.

El autor, Robert Roberts, de Huddersfield, Inglaterra, tenía un solo objetivo: fomentar el estudio personal de las Santas Escrituras, con mira a la salvación. La presente edición ayudará a promover la intención original del autor.

En el capítulo 2 se muestra que la errónea doctrina de la inmortalidad del alma es contraria a la naturaleza y a la revelación. Algunos de los argumentos fueron necesarios en 1862 contra las ideas filosóficas corrientes en aquel tiempo. Al notar con interés como el autor hizo frente a los razonamientos filosóficos de su época, el lector aprenderá una valiosa lección. La misma Biblia que hizo frente a los argumentos filosóficos hace un siglo, aún es fuerte para hacer frente a los sofismas filosóficos modernos que se levantan contra la Biblia en el presente. Los motivos de la contención han cambiado, pero el principio es el mismo; el razonamiento humano exaltándose a sí mismo contra la revelación divina.

En una categoría diferente se halla el capítulo 16 titulado "Tiempos y Señales; o la evidencia de que el fin está cerca". En este capítulo, Robert Roberts escribió en 1862, después de revisar ciertos datos cronológicos:

"Si esto es así, faltan como cuarenta y cuatro años para completar los 6.000 años de la gran semana del mundo, y, por lo tanto, estamos en los años de la época en que la bendición de Abraham prevalecerá sobre todo el mundo por medio de Cristo. Pero no estamos, por lo tanto, en los años del advenimiento. Esto podría ocurrir dentro de los próximos doce meses. La venida de Cristo es un acontecimiento; el establecimiento del reino, otro".

Su expectación del regreso de Cristo en aquella época, y el establecimiento del reino en 1906, eran incorrectos. Entonces, la pregunta es: '¿Debería mantenerse un error de esta naturaleza en esta edición, o eliminarse?' ¿Quién puede responder mejor una pregunta de esta naturaleza que el autor mismo? En el Prefacio a la Quinta Edición, Robert Roberts declaró:

"Se permitió que las conclusiones cronológicas-proféticas del capítulo 11(A) se mantuvieran sin modificaciones, aunque los hechos ocurridos en este año, 1869, parecerían invalidarlas. El hecho es que los acontecimientos las han verificado, y nos han llevado hasta la era del advenimiento. El año 1866 de nuestra era ha sido señalizado por acontecimientos de la época característicos del término del período del Cuerno Pequeño, aunque no ha producido la consumación. El error estuvo en esperar que el advenimiento y la resurrección ocurrirían inmediatamente al llegar a 1866".

Robert Roberts no vaciló en retener un punto acerca del cual él estaba dispuesto a debatir, porque estaba muy consciente de que una mente juiciosa apreciaría el argumento general que él presentó, y podría profundizar en un estudio personal.

El capítulo en cuestión es una valiosa sección de este libro. Dará al lector una percepción de los principios que deben aplicarse a fin de entender las profecías de la Biblia. Trata acerca de los grandes períodos de tiempo de la Biblia. Detalla gran parte de la historia de Europa, esencial para un entendimiento del desarrollo de la profecía en un período de casi 2000 años. Señala la posición de la Iglesia Católica en la profecía bíblica de una manera clara y directa. Se bosquejan acontecimientos relacionados con las actividades en los tiempos finales de Turquía, Rusia, y los judíos, que conducen al regreso personal del Señor Jesucristo.

El autor de La Cristiandad Descarriada recibió considerable ayuda para su entendimiento de la Biblia gracias a los escritos de su predecesor, John Thomas. El estudio de la Biblia por parte de John Thomas le reveló también que el cristianismo se había descarriado de las Escrituras. Él consignó los resultados de su investigación en un libro titulado Elpis Israel (o La Esperanza de Israel), que es "una exposición del reino de Dios". El libro, que es una obra estándar de los cristadelfianos, expone tanto la doctrina como la profecía bíblica de una manera que revela que esta última predice el futuro con certeza, y que cuando se expone correctamente, se puede confiar en ella completamente. Considere las siguientes declaraciones que fueron hechas en el año 1848:

Referente a los judíos

"Entonces hay una restauración parcial y básica de los judíos antes de la manifestación [de Cristo], la cual ha de servir como el núcleo, o base, de futuras actividades en la restauración del resto de las tribus después de que él se haya presentado en el reino. La colonización de Palestina antes de la venida, será sobre principios puramente políticos; y los colonos judíos regresarán en incredulidad del Mesiazgo de Jesús y de la verdad tal como se halla en él. Emigrarán hacia allá como agricultores y comerciantes, con la esperanza de establecer finalmente su mancomunidad, pero más inmediatamente con el propósito de enriquecerse con plata y oro mediante el comercio con la India, y con ganado y mercancías debido a su laboriosidad en el país, bajo la eficiente protección del poder británico". (Elpis Israel, p. 454, cuarta edición, reimpresa en enero del 2000 por Logos Publications)

Esta declaración, basada en la profecía bíblica, se ha cumplido de manera notable. Ya ha ocurrido una restauración parcial del pueblo judío, ha surgido la nación de Israel, y Gran Bretaña fue el móvil principal en el cumplimiento de esto.

Referente a Gran Bretaña

"Como he dicho en otra parte, el poder del león no se interesará a favor de los súbditos del reino de Dios por pura generosidad, devoción hacia Dios, o amor por Israel; sino sobre los principios que actúan todos los gobiernos del mundo; sobre la base de esos, o sea, el deseo de dominio, el instinto de conservación, el engrandecimiento propio. Dios, que gobierna el mundo, y fija los límites de la habitación para las naciones, hará de Gran Bretaña un ganador en la transacción. Él hará que sus gobernantes vean lo apetecible de Egipto, Etiopía, y Seba, que se sentirán inducidos por la fuerza de las circunstancias, probablemente, a apoderarse de ellos. Sin embargo, antes de la batalla de Armagedón, se sentirán obligados a retirarse de Egipto y Etiopía". (p. 458)

A continuación de la I Guerra Mundial (setenta años después de que se escribiera la declaración recién citada), a Gran Bretaña se le concedió un mandato sobre Palestina, y patrocinó el establecimiento allí de un hogar nacional para los judíos. Desde aquel tiempo, y como resultado de ese movimiento, surgió la nación de Israel. Todo fue en cumplimiento de la profecía bíblica, como lo mostró claramente el escritor recién citado.

Referente a Rusia

En el Prefacio a la Tercera Edición de Elpis Israel el autor escribió:

"La misión de Rusia es reducir a todas las naciones del Antiguo Testamento, salvo Gran Bretaña y sus dependencias, a un solo dominio imperial representado en el libro de Daniel por la imagen de Nabucodonosor. Nuevamente se desatará el desenfreno, y en el tumulto sucumbirá el imperio Austro-Papal; la contienda terminará en el desconcierto del continente, y Rusia, como una poderosa inundación, se desbordará sobre las naciones y estrellará sus olas contra sus costas, desde los Cinturones Daneses hasta los Dardanelos. Gran Bretaña rugirá y sacudirá al mundo con su trueno; pero, al igual que en los días de Napoleón, su alianza será fatal para aquellos que confíen en ella, y sólo precipitará la caída de ellos".

Además:

"Cuando Rusia dé un paso trascendental para la formación de su imperio de la imagen, entonces que sepa el lector que el fin de todo el sistema, tal como está constituido en el presente, está cercano. El advenimiento del Rey de Israel, esperado por tanto tiempo, estará, aunque secreto, a punto de hacerse realidad; y la salvación será para aquellos que no sólo lo esperaban, sino que han despabilado sus lámparas creyendo el evangelio del reino hasta la obediencia de la fe, y su perfección en 'frutos dignos de arrepentimiento' ".

Hay mucho más en este libro en el mismo tono, no sólo con respecto a las naciones ya mencionadas, sino al mundo en general; y el cumplimiento de estas expectaciones revela claramente que la Biblia es verídica, y sus profecías se cumplen con certeza.

los editores (The 'Dawn' Book Supply)


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