Dios Sacude Al Mundo

UNA EVALUACIÓN DE LATRAGEDIA
DE TERROR EN LOS EE. UU.

Hay abundante evidencia en la Escritura de que, al tiempo del fin y durante la fase del establecimiento del reino de Cristo, los reinos de los hombres quedarán expuestos a un tiempo caótico, tumultuoso, y desmoralizador. La Biblia presenta el más claro esquema de la naturaleza de estos acontecimientos -- pero suficiente para indicar que aquellos que experimenten estas ocasiones sufrirán ansiedad, incertidumbre, terror y peligro. En Hageo 2:6-9 se presenta un ejemplo de algunas de estas consecuencias, más la promesa de tiempos mejores:

"Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos".

Una cuestión inquietante ha sido siempre el factor tiempo. Se prevé, con buena razón bíblica, que el regreso de Jesucristo ocurrirá en un tiempo de crisis internacional en el Medio Oriente. Estos acontecimientos ciertamente serán un sacudimiento mundial. Serán seguidos por cambios que sacudirán al mundo, dentro de los cuales todas las cosas serán cambiadas completamente. Pero, ¿cuánto de esta actividad sicológicamente confrontacional ocurre antes del regreso de Cristo? Sencillamente no lo sabemos. ¿Podría la destrucción de las Torres del Centro Comercial Mundial de Nueva York ser parte del sacudimiento divino del cual habla la Biblia? Sí, sin duda podría ser. Durante toda la historia Dios ha intentado corregir el masivo mal comportamiento humano y, cuando los hombres no han respondido, él los ha disciplinado con catástrofes. El Apocalipsis da algunos claros ejemplos. Tanto en la iglesia cristiana como en el Imperio Romano, la humanidad descendió a la corrupción, violencia y DEPRAVITY. Dios hizo que ocurrieran muchas calamidades históricas:

"Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto" (8:5).

Luego sigue una descripción simbólica sin precedentes de vandalismo, pillaje, invasión y colapso de la administración civil que puso fin al Imperio Romano e infligió cautiverio, plaga y hambre a la civilización europea. El comentario de Dios acerca de estos sacudimientos de la tierra se halla en Apocalipsis 9:20-21:

"Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos".

En estas referencias está claramente definido el propósito divino, causa y efecto de una serie de calamidades que cayeron sobre Europa inmediatamente antes y después de la caída del Imperio Romano y de la apostasía de la iglesia cristiana. Dios quería que el mundo pusiera atención a sus principios y requerimientos. Ellos rehusaron hacerlo. Dios inició una serie de calamitosos acontecimientos para atraer su atención y animarlos a que cambiaran sus malos hábitos. La continua historia del Apocalipsis trata más de lo mismo hasta el tiempo futuro cuando Dios eliminará todo mal en el reinado de Cristo en la tierra.

Uno puede fácilmente sacar las mismas lecciones de los acontecimientos de la actualidad.

LA LUCHA DE VIDA Y MUERTE EN EL
MEDIO ORIENTE ANUNCIADA EN LA BIBLIA

Dios tiene en sus manos una lucha de vida y muerte en la Tierra Santa. Es claro como el cristal, por miles de años de profecías bíblicas que un Israel renacido, restaurado a las tierras de los antiguos padres judíos, es un sobresaliente cumplimiento del propósito y promesas de Dios en el siglo veinte. En docenas de lugares la Biblia bosqueja el propósito de Dios de finalmente restaurar a los judíos a Israel, después de un largo período de castigo y disciplina en países al norte, sur, este y oeste. Un capítulo, Ezequiel 36, resume los motivos e intenciones de Dios para restaurar a Israel a la Tierra Santa. La Primera Guerra Mundial liberó a la tierra de Palestina de Turquía, y el Holocausto de la Segunda Guerra mundial empujó a los judíos hacia la tierra liberada. Todo el mundo ha visto la evidencia, sin embargo no parecen dispuestos a aceptar esta verdad. De vez en cuando Dios hace que el mundo se siente y tome nota. Cualquier persona perceptiva conectará las calamidades de Nueva York/Washington con los acontecimientos en el Medio Oriente,

El mundo en general no puede alegar ignorancia. Han visto las milagrosas victorias israelíes en cuatro guerras del desierto. El crecimiento del Estado de Israel es imparable. Pero, al igual que los ciudadanos del Imperio Romano, el mundo rehúsa ver la mano de Dios en su pueblo escogido (¡escogido para bien o mal!).

En consecuencia, rehúsan dar apoyo irrestricto para la batalla de Israel contra sus enemigos (los cuales son enemigos de Dios). De modo que, como en los días de la disipada vida europea, Dios está atrayendo la atención hacia su propósito y principios.

Los extremistas del mundo musulmán ven a los EE. UU. como "el Satanás" por el apoyo norteamericano a Israel. Poca duda puede haber de que esta conexión con el Estado Judío fue la causa esencial de los ataques terroristas a Nueva York y a Washington. Tomando el Apocalipsis como guía, puede decirse que la intención de Dios es que el mundo vea la conexión con el Medio Oriente. Él quiere que el mundo se dé cuenta de que el mundo musulmán extremista está en el lado equivocado, especialmente en su odio contra Israel.

Zacarías 2:8-13: "Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo. Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió. Canta y alégrate, hija de Sión porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti. Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti. Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún a Jerusalén. Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha levantado de su santa morada".

Pero estamos ciertos de que el mundo no tomará debida nota. Hay un punto de atracción. Los árabes tienen los principales suministros de petróleo. El mundo siempre tomará la opción de beneficio personal más bien que el principio divino. Es por eso que podemos estar seguros de que el mundo ha de recibir más grandes golpes. Como se advierte en el Apocalipsis, "Y no se arrepintieron", en este caso de su rechazo del plan de Dios para con Israel. ¿Fue esta catástrofe de los EE.UU. un acto fortuito o fue el desarrollo de una profecía bíblica? Una pista está en Isaías 63:1-6 donde Jesús, después de haber derrotado a los palestinos, dice: "Miré, y no había quien ayudara". En esta etapa, Israel no tendrá ayuda, ni de los EE.UU. La implicación profética es que los EE.UU. finalmente habrán retirado su apoyo a Israel. ¿Por qué? Debido a la persistente presión de las naciones musulmanas. Podemos esperar más incidentes contra los EE.UU., lo cual casi pondrá término a su apoyo a Israel. Los EE.UU. tomarán conciencia de que tiene un 56% de dependencia de suministros de petróleo importado.

La destrucción de las torres, las amenazas a la seguridad norteamericana y los golpes al mundo financiero sacudieron los cimientos del mundo civilizado. La vida nunca volverá a ser la misma. Visto desde la distancia, la muerte y destrucción de los ataques de los aviones suicidas no eran de la misma escala de muchos otros desastres mundiales. Se perdieron cien veces más vidas en Croacia, Serbia y Kosovo. África es una constante pesadilla. La pérdida de propiedad y vidas en inundaciones, terremotos y desastres naturales es muchas veces más que en Nueva York y Washington. Pero el efecto dramático de la increíble audacia, la excepcional violencia, la violación de la ordenada y sofisticada ciudad, es lo que estremeció al mundo. Trasmitió el mensaje de que cuando interviene el terror suicida, no hay defensa total. Puede ocurrirle a cualquiera, en cualquier parte. Una ciudad que se ha desenvuelto en peligros conocidos, y ha tomado aceptables precauciones, se ve confrontada con el terror que no puede preverse y que puede golpear en cualquier momento indeterminado. La vida es incierta, insegura, impredecible. Un completo mundo financiero puede colapsar en cualquier momento. La gente adinerada puede volverse pobre de la noche a la mañana, y los pobres pueden padecer hambre mañana.

"Porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión. El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Y Jehová rugirá desde Sión, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel" (Joel 3:14-16).

Piense en la amplitud de métodos que Dios puede usar en cualquier momento. Plagas incontrolables, donde los antibióticos son inútiles. Alimento contaminado por la desenfrenada enfermedad de las vacas locas, enfermedades de los pies y de la boca, malformaciones genéticas. El tiempo climático fuera de control debido al calentamiento global. Terremotos, volcanes. Si las palabras acerca de las calamidades bíblicas que vendrán al fin de los tiempos se han de tomar con seriedad, entonces son interminables los métodos que dispone Dios. Es necesario que estemos conscientes de las posibilidades y notemos las señales a medida que se hacen más observables. Las catástrofes de Nueva York/Washington no deberían ignorarse.

No obstante, hay esperanza y un final de la historia con buenas noticias.

"Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestros pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.

"Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida" (Salmos 46:1-5).

Graham Bacon
16 de septiembre del 2001