La Verdad Bíblica Acerca de... El Hombre de Pecado

A los primeros creyentes en Tesalónica se les advirtió en contra de creer que el día de Cristo estaba cerca. En cambio, el apóstol Pablo les escribió, diciendo: "Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios" (2 Tesalonicenses 2:3-4).

Al identificar a este hombre de pecado, de estos versículos emergen tres pistas principales:

  1. Había de venir una apostasía (griego, 'apostasis) de la verdad (i.e., la apostasía).

  2. El hombre de pecado se opone y se hace superior a toda religión contemporánea.

  3. Se sienta como Dios en el templo de Dios aparentando que él es un dios ('un dios', dice en el texto griego original).

Para sentarse 'como' Dios, debe ser un imitador de Dios. Tampoco es necesario que el templo de Dios sea un edificio literal, sino personas en los cuales se afirma que mora Dios. ¿No dijo Dios, "vosotros sois el templo del Dios viviente"? (2 Corintios 6:16). De modo que deberíamos buscar un falso reino de Dios gobernado por un déspota al que sus súbditos ven como Dios.

SE IDENTIFICA AL HOMBRE DE PECADO

La historia suministra a dicha persona. En el año 315 de nuestra era Constantino liberó a la iglesia 'cristiana' de la persecución de la Roma pagana. Vio ventajas políticas para él, e hizo cabeza de la iglesia al políticamente ambicioso obispo de Roma. Entonces se afirmó que se había establecido el reino de Dios en la tierra, y así empezó la historia de lo que conocemos con cristiandad. En realidad, es un falso 'reino de Cristo', el comienzo de la gran apostasía (véase Nº 1).

Todos los cristianos apolíticos que pusieron objeciones a este engaño, fueron desterrados del imperio. El obispo de Roma había sustituido a la verdadera doctrina bíblica de un futuro reino de Dios en la tierra por esta pretenciosa afirmación. Gradualmente fue aumentando en poder hasta que allá por el año 606 de nuestra era llegó a ser reconocido como la cabeza de toda la iglesia cristiana. Aunque había habido un decreto anterior, el emperador Focas, en el ala oriental, puso en vigor esta pretensión. De este modo, la posición del Pontífice Romano se convirtió en ley, unificando el oriente y el occidente bajo una sola cabeza religiosa. Ahora no había ninguna parte del imperio donde el largo brazo de la iglesia apóstata no pudiera llegar. Así se opuso y se levantó "contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto" (véase Nº 2).

UN DIOS EN LA TIERRA

Allá por el siglo VIII de nuestra era, el hombre de pecado se consolidó en su dominio político y religioso como Dios en la tierra. El Papa Gregorio II escribió al Emperador en Constantinopla diciendo: "Todas las tierra de Occidente han dirigido su mirada hacia nuestra humildad; ellos nos consideran como un dios en la tierra" ("History of the Popes", por Ranke, vol. 1, p. 13), (véase Nº 3).

El poder imaginado de este 'dios' es tan grande que se dice que sus ministros pueden hacer un dios de un trozo de pan. Pronuncian sobre él una forma de palabras que ellos afirman que lo convierten místicamente en el cuerpo de Cristo, la segunda persona de su 'dios tres y uno'. Los trozos de la cruz que ellos supuestamente han heredado y distribuido harían muchas cruces semejantes. El mito de la herencia de la culpa de pecado original de Adán, coloca una tenaza mortal sobre sus súbditos, porque a menos que fuera remitido por medio de su forma de 'bautismo', ellos estarían condenados para siempre. Ellos realizaron muchas señales y engañosas maravillas para mantener suprimida a sus laicos ignorantes, o de otro modo eran oprimidos y perseguidos; tal como el paganismo había hasta ese momento oprimido y perseguido a la comunidad cristiana del imperio. De este modo, la venida del hombre de pecado se efectuó según las obras del Satanás que había dado muerte a muchos de los profesos cristianos del imperio, antes de su manifestación (v. 9). (El término griego para la frase 'de Satanás' es 'tou satana', que quiere decir 'del Satanás', esto es, 'del adversario').

EL SACRO IMPERIO ROMANO

Durante las eras de oscuridad, su dominio sobre los sistemas políticos era enorme, blandiendo la amenaza de excomunión a sus soberanos que negaban su asumida autoridad. Clovis fue el primero de los francos en reconocer su supremacía. Luego vino Pepino, y después de él le correspondió el turno a Carlomagno de los francos, quien, en año 800 de nuestra era, fue coronado por el Papa León 3ro., diciendo: "Que Dios conceda vida y victoria a Carlos, el Augusto, coronado por Dios, grande y pacífico emperador de los romanos. Este imperio continuó por 1000 años con el Papa como Supremo Pontífice, actuando con la 'autoridad de Dios' al hacer al emperador súbdito suyo.

El Papa Bonifacio 8º, a comienzo del siglo XIV, hizo de la sujeción de todo ser humano a la sede de Roma un artículo de fe, y declaró: 'Yo César, yo Emperador'. Este imperio duró hasta 1870, cuando el Papa fue aprisionado en Roma. Normalmente, los jesuitas tienen la esperanza de restaurar la supremacía de su iglesia usando el movimiento ecuménico con ese fin. Pero Dios envía este engaño poderoso "para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (vs. 10-12).

EL MISTERIO DE LA INIQUIDAD

Los versículos 7 y 8 del mismo capítulo dicen: "Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio".

Note que el misterio es una palabra clave para la identificación de este hombre de pecado. El Catecismo Católico Romano abunda en esta palabra clave 'misterio', mucho más que cualquier otra organización 'cristiana'. En el año 325 de nuestra era el Credo de Nicea cambió la creíble doctrina bíblica de un solo Dios, el Padre de Jesús, por una ininteligible doctrina de su trinidad (véase Marcos 12:28-32; Juan 17:3; 20:17; Apocalipsis 1:1 con 3:12). Este misterio de la iniquidad ya estaba en acción en los días de los apóstoles, porque algunos ya estaban negando que Jesús hubiera participado de la misma carne que la del género humano (compárese con 1 Juan 4:3 con Hebreos 2:14-18 & 4:15-16).

En vez de creer en un Jesús cuya carne era tan capaz de producir tentación desde su interior, como lo era el resto del género humano, inventaron un Cristo 'inmaculado'. Esta doctrina se estableció primeramente en la Iglesia Romana, juntamente con una madre inmaculada llamada la 'Madre de Dios'. De este modo, se consolidó el misterio de la iniquidad. Protestantes, ¡cuidado! Rechacen estos misterios antibíblicos, no sea que se hagan partícipes de sus pecados. El v. 8 continúa: "Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida".

Cuando se examina con el v. 7, este sistema inicuo había de tener pequeños comienzos en los días de Pablo, entonces se manifestó posteriormente cuando su supresor (el paganismo) fue quitado de en medio. Continuaría así hasta el regreso de Jesús, ocasión en que será destruido. ¿Qué mejor candidato podríamos tener que el actual sistema romano religioso y político¿ Porque se jacta de sus orígenes en los tiempos del Nuevo Testamento, y no obstante pervierte las doctrinas básicas esenciales del Nuevo Testamento.


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