La Verdad Bíblica Acerca de... El Holocausto

En 2006 se cumplió el 61 aniversario de la liberación de los sobrevivientes de los campos de concentración ubicados dentro de Alemania, Polonia, Austria y Checoslovaquia, en la II Guerra Mundial. Seis millones de judíos, más muchos otros prisioneros políticos y minorías étnicas y religiosas murieron en estos campos en el período 1933-1945.

Hay muchas personas que aún pueden recordar con horror las escenas de famélicos sobrevivientes y enormes pilas de cadáveres desnudos mostrados en los medios de comunicación, en los infames campos, tales como Belsen, Dachau, Auschwitz y Treblinka. Habían sido secuestrados de sus hogares y tratados como animales de matadero.

¿POR QUÉ EL SUFRIMIENTO?

¿Por qué sufrieron de esta manera los judíos? Para contestar esta pregunta, retrocedamos en el tiempo hasta el establecimiento del pueblo de Israel como una nación, con la promesa de Dios al patriarca Abraham: "Y haré de ti una nación grande" (Génesis 12:2). De este modo, los descendientes de Abraham salieron de Egipto como una nación y Dios los liberó de la destrucción en el Mar Rojo. Él los condujo hasta el Monte Sinaí donde les habló por medio de Moisés, explicando que los había escogido para que fueran un pueblo especial por cuyo medio sería santificado su gran Nombre: "Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra" (Deuteronomio 7:6).

LOS ISRAELITAS HICIERON UN PACTO CON DIOS

Ese pacto se describe en Deuteronomio 28 con increíble detalle y solemnes advertencias:

"Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos [...], vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán" (Deuteronomio 28:15). Entonces siguen 28 versículos repletos de pronunciamientos de castigos que el Padre traería sobre ellos si no ponen atención a los mandamientos del Señor.

En el versículo 64 Dios promete esparcir a Israel entre todas las naciones, y en el versículo 65 les dice que "Y ni aún entre estas naciones descansarás", y en el versículo 66: "Y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida".

Desdichadamente, ellos quebrantaron su parte del pacto siendo infiel a Dios al servir a ídolos, y los castigos de los versículos 64 al 66 se convirtieron en una lamentable realidad.

SU SANGRE SEA SOBRE NOSOTROS

Finalmente, el castigo y destierro empezó a manos de los asirios y los babilonios, pero entonces ellos añadieron un pecado más espantoso a su historia al rechazar a su Mesías, Jesucristo, el Hijo de Dios. En sus propias palabras, trajeron sobre sí una terrible sentencia: "Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos" (Mateo 27:25).

Al cabo de 40 años Jerusalén fue destruida; cientos de miles de judíos fueron muertos, los sobrevivientes fueron vendidos como esclavos. Así empezaron sus persecuciones:

LAS CRUZADAS - Judíos empobrecidos y se les vende como si fuesen muebles.

LA REFORMA - Lutero inicia las persecuciones de los judíos.

LA INQUISICIÓN - Judíos perseguidos, asesinados, y desterrados.

LOS GUETOS - La mayoría de las naciones europeas confinaron a los judíos dentro de áreas restringidas,

LOS POGROMOS - Los judíos fueron víctimas de casi incesantes pogromos, especialmente en Rusia y Hungría, en 1870.

VARSOVIA - Los levantamientos judíos fueron reprimidos y miles de ellos fueron masacrados.

LOS CAMPOS - Exterminación masiva de judíos entre 1933 y 1945.

¿HABÍA DE SER ESTE EL FIN DEL PUEBLO DE DIOS?

¡De ninguna manera! Lea estos vitalmente importantes pasajes bíblicos, y la respuesta está delante de Ud.:

"Jerusalén será hollada por los gentiles, HASTA QUE LOS TIEMPOS DE LOS GENTILES SE CUMPLAN" (Lucas 21:24).

"Destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; PERO A TI NO TE DESTRUIRÉ" (Jeremías 30:11).

"El que esparció a Israel LO REUNIRÁ y guardará" (Jeremías 31:10).

DESPUÉS DE LA II GUERRA MUNDIAL

Lea todo Ezequiel 37, donde se describe el total recogimiento del pueblo de Dios, de entre todos los países del mundo, a su propia tierra. después de la II Guerra Mundial, los judíos de Europa regresaron en masa a la tierra de Israel, y con la ayuda de Dios reestablecieron su nación contra todos los pronósticos, después de que el holocausto los hubo impulsado literalmente a regresar a su tierra.


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