La Verdad Bíblica Acerca de... El Apocalipsis

"La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan" (Apocalipsis 1:1).

PROFECÍA, HISTORIA, Y SÍMBOLO

El último, el mayor y el más difícil libro de la Biblia es el Apocalipsis. En el primer versículo, recién citado, se nos dan las dos primeras importantes pistas para interpretarlo correctamente. Esas pistas son: 1. "Cosas que deben suceder pronto", 2. "La declaró".

1. La frase nos dice que el libro, cuando fue dado, era en su totalidad profecías, que predecía acontecimientos que comenzarían poco después del año 96 de nuestra era, que es la fecha en que se escribió el libro. Debido a que ya han pasado casi 2000 años desde aquel tiempo, la mayoría de las cosas profetizadas ya se han convertido en historia o en profecía cumplida. La parte en que la profecía ya es historia se halla desde el capítulo 1 hasta el capítulo 16, versículo 14a, terminando con las palabras "en todo el mundo, para reunirlos a". Aquello profético que aún queda por cumplirse comienza desde el capítulo 16, versículo 14b con las palabras "la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso" hasta el capítulo 22, versículo 5. El resto de ese capítulo 16 hasta el capítulo 22, versículo 20 y las palabras "en breve", es el llamado de Jesús y su promesa de bendiciones para sus siervos. Precisamente las últimas palabras desde "amén" del versículo 20 pertenecen al apóstol Juan ofreciendo su oración a Jesús y dando su bendición a sus hermanos. Por lo tanto, la revelación debe interpretarse como una profecía en gran parte ya cumplida, quedando el Gran Clímax de los Siglos a la espera de su cumplimiento.

2. "Y la declaró". La idea original de la palabra griega es 'presentar los acontecimientos predichos por medio de señales o símbolos' Debido a que el libro es el último mensaje del Señor Jesús, desde el cielo, para "sus siervos" en la tierra, y no estaba destinado para nadie más, él ocultó deliberadamente en forma simbólica los acontecimientos que en aquel tiempo todavía eran futuros. Sus siervos de cada generación desde el año 96 de nuestra era hasta el día de hoy, reconocerían por sus estudios bíblicos, los símbolos usados y podrían interpretarlos a la luz de los sucesos históricos y verificar cómo se han estado cumpliendo las profecías simbólicas. Se dio suficiente entendimiento de manera que cada generación de discípulos pudiera discernir en qué etapa se hallaban en el desarrollo del programa divino. Entonces podían ser alentados y estar preparados (cap. 1:3; 3:20-22; 22:7).

BASADO EN SIETE

El libro está basado en el número siete, el número de la perfección espiritual. Hay siete cartas para siete iglesias con siete amonestaciones, siete llamados y siete promesas (caps. 2 y 3), siete sellos (cap. 5), siete trompetas (caps. 8 y 9), siete truenos (cap. 10:3, 4), siete ángeles con siete vasos (cap. 16), una bestia con siete cabezas (cap. 17:3), siete montes y siete reyes (cap. 17:9, 10). El Apocalipsis es un 'enigma' espiritual, basado en gran medida en la profecía de Daniel, quien declaró que "ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán" (Daniel 12:10).

EL TRONO Y EL CORDERO

Hay dos símbolos que ocurren repetidamente en diversas partes del Apocalipsis, los cuales suministran la llave para la interpretación del libro. Son las frases "el trono" y "el Cordero". Comienzan en el capítulo 3:21 y se hallan habitualmente en los capítulos 4 al 7, 14, y 22. A aquellos que leen la Biblia con regularidad, no les será difícil descifrar que "el trono" se refiere al plan de Dios para establecer en esta tierra su reino con su capital, Jerusalén, o Sión (Daniel 2:44). También descifrarán con suma facilidad que "el Cordero" se refiere a nuestro Señor Jesucristo, "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29). Estos dos símbolos aparecen cinco veces juntos (Apocalipsis 5:13; 7:9, 10; 22:1, 3). Estos nos indican que la llave para entender el Apocalipsis se ha de hallar en el evangelio, que en Hechos 8:1 se define como las cosas relacionadas con "el reino de Dios ['el trono'] y el nombre de Jesucristo [el Cordero`]". Nos indican que EL GRAN PLAN DE DIOS al cual están atentos todos los seres humanos, al cual apunta toda profecía, es EL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE DIOS EN ESTA TIERRA. Este es 'el trono'. Nos indican también que EL HOMBRE DE DIOS QUE CUMPLIRÁ ESE PLAN Y QUE MURIÓ PARA QUE NOSOTROS TENGAMOS UNA PARTE EN ESE PLAN, ES JESUCRISTO. Él es 'el Cordero'.

LA BESTIA Y SU SEDE

Pero hay una profecía (que se ha cumplido históricamente), acerca de un rival de Dios y de su reino, y de Jesucristo y si sacerdocio. Ese rival está simbolizado como "otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón" (Apocalipsis 13:11). Este reino rival y su sacerdocio está, además, simbolizado en el cap. 17 como "una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia" (v. 3), sentada sobre "siente montes" (v. 9) e identificada como "la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra" (v. 18). Otra identificación se da en el cap. 13:18: "Es número de hombre, y su número es seiscientos sesenta y seis".

El Apocalipsis predijo el surgimiento, la carrera blasfema y perversa, y la caída de esta bestia que es una 'ciudad-estado religiosa', que reina en Roma, y que es la gobernante espiritual de la tierra. La historia nos indica que surgió de la caída del Imperio Romano, y nos describe su terrible carrera. Esperamos que la aún pendiente caída de este sistema religioso universal que se presenta como 'La Iglesia de Cristo', pero que realmente es muy diferente (véase Apocalipsis 17:5, 6).

Estudiemos el Apocalipsis para que podamos "vencer", "salir", y "venir".


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