La Verdad Bíblica Acerca de... La Naturaleza de Cristo

"Porque ciertamente [Jesús] no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham" (Hebreos 2:16).

EL ÉNFASIS DE LOS APÓSTOLES EN QUE JESÚS ERA UN HOMBRE:

Al considerar la naturaleza que poseía nuestro Señor Jesucristo durante sus días en la tierra,

debemos tener cuidado de no confundir lo que se dice acerca de él antes, y después de su resurrección, inmortalización y ascensión al cielo.

En los días de su carne, Jesús, a quien se le llama el Cristo (el Mesías Ungido), era un pleno miembro de la raza humana y judía, habiendo nacido de María, una mujer judía, y nacido bajo la ley de Moisés (Gálatas 4:4). María, la madre de Jesús, sólo podía impartir a su hijo primogénito la idéntica naturaleza que ella misma tenía; una naturaleza frágil y mortal con su capacidad tanto para la justicia como para el pecado. Y eso hizo ella, como recalcan los apóstoles de Cristo en sus escritos a los creyentes. Revisemos algunos de esos escritos:

"Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús [a causa del padecimiento de la muerte]"; "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo"; "porque ciertamente no socorrió a [Nota marginal: no se interesa en] los ángeles, sino que socorrió a [Nota marginal: se interesa en] la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos [...], pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado"; "fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado" (Hebreos 2:7-18; 4:15). "Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales" (Hechos 2:22); "por medio de él [Jesús] se os anuncia perdón de pecados" (Hechos 13:38); "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Timoteo 2:5).

POR QUÉ JESÚS FUE UN HOMBRE Y NO UN DIOS:

Así que, a menos que los hagamos mentirosos y engañadores al rehusarnos a creer sus definitivos testimonios, los apóstoles enseñan clara e inequívocamente que Jesús era, y aún es, un hombre, un descendiente judío de Abraham (aunque ahora está a la derecha de Dios en el cielo). Se ha convertido en un hombre glorificado, un hombre a quien Dios le ha dado su gloria y honra.

Hay una muy buena razón por qué Jesús, el Hijo de Dios, enviado por Dios para ser el Salvador del género humano, DEBÍA SER UN HOMBRE. Fue por medio de un hombre, el primer hombre, Adán, que entraron el pecado y la muerte en este mundo. Así que Dios determinó que por medio de otro hombre, el segundo Adán, Jesucristo, debería también mostrarse que la justicia para vida eterna es factible en este mundo. En la carta del apóstol Pablo a los romanos (donde él expone con mucho detalle el evangelio de Dios), él muestra en el capítulo 5 tanto los beneficios de la justificación (vs. 1-11) y como pueden estos beneficios llegar a ser efectivos para too el género humano (vs. 12-21).

Note bien su inspirado razonamiento que, como un hombre, (Adán), trajo el pecado y la muerte, así por otro hombre, (Jesucristo), Dios produjo justicia y vida. El Señor Jesús tenía que ser precisamente un hombre de la raza humana de manera que Dios, por medio de él, otorgara perdón, justicia y vida efectiva para todos. Es por eso que el Señor Jesús se ha establecido como nuestro Modelo, nuestro Ejemplo, nuestro Salvador, nuestro Redentor (1 Pedro 2:21-25).

NO UN SUSTITUTO, SINO UN EJEMPLO:

Si el Señor Jesús fuera un 'Dios hecho hombre', un 'Dios hombre' (como afirman falsamente muchas iglesias), él sólo podía ser el Salvador de otros 'Dioses hombres' como él. Dios no ha sustituido la justicia de Jesús por la nuestra, ni su muerte por la nuestra, porque aún es necesario que nosotros seamos justos para ser salvos, y aún morimos y necesitamos que se nos redima de eso.

Lo que Dios ha hecho en Jesús, lo hizo para que nosotros, por medio de una genuina confianza en Dios, como Jesús confió en Dios, sigamos su ejemplo sin par establecido, llamado "siguiendo sus pasos". De este modo, Pablo escribe en Romanos 8:3-4: "Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; PARA QUE LA JUSTICIA DE LA LEY SE CUMPLIESE EN NOSOTROS, QUE NO ANDAMOS CONFORME A LA CARNE, SINO CONFORME AL ESPÍRITU".

EL ANTICRISTO LO HACE UN 'DIOS HOMBRE':

Casi al fin del primer siglo, muchos falsos maestros frecuentaban a las congregaciones cristianas enseñando que Jesús no había venido en la misma carne común al resto del género humano. Enseñaban que Jesús era 'una emanación de Dios', que participó de la naturaleza de Dios para hacer para Dios y el hombre lo que Dios no podía hacer en hombres normales, i.e, que vivieran una vida verdaderamente justa. Ellos decían que 'mientras creamos que Dios lo hizo en Jesús, entonces Dios imputará la justicia de Jesús a nosotros'. Así que enseñaban la doctrina de la SUSTITUCIÓN, totalmente contraria a la correcta enseñanza bíblica de la IDENTIFICACIÓN Y REPRESENTACIÓN. Desafortunadamente, poco a poco, y cada vez con más frecuencia, los hermanos les ponían atención, y los discípulos y hermanos de Cristo llegaron a ser "La Iglesia", llamada "cristianismo", pero la cual ha cambiado y remplazado el cristianismo del primer siglo. Los apóstoles consideraban semejante enseñanza como "anticristo" y de "ídolos" (2 Juan v. 7; 1 Juan 2:22). Toda falsa enseñanza 'se opone a Cristo' y es, en realidad, idolatría.

JESÚS MURIÓ POR NOSOTROS PARA QUE VIVIÉRAMOS PARA ÉL:

La verdad acerca de la naturaleza de Jesús es que él vino como hombre, para que en el mismo amor que Dios tiene por todo el género humano, él muriera por ellos y los redimiera. Aquellos por quienes él murió deben vivir el resto de su vida en devoción a él (Romanos 12:1, 2; Filipenses 1:21).


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