La Verdad Bíblica Acerca de... El Diablo y Satanás

JESÚS Y EL DIABLO:

A fin de que Jesús conquistara al pecado, tenía que ser un miembro de la raza de Adán, i.e., tenía que participar de nuestra naturaleza: "Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne" (Romanos 8:3).

Esto enseña que: (1) Jesús participó de la carne de pecado, (2) Debido a esto, pudo destruir al pecado en su origen, i.e., en la carne.

Hebreos 2:14 enseña exactamente lo mismo en diferentes palabras. Si colocamos a Romanos 8:3 y a Hebreos 2:14 frente a frente, podemos inmediatamente identificar al Diablo.

ROMANOS 8:3

"Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne".

HEBREOS 2:14

Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo".

Por esto podemos ver que el Diablo es igual pecado en la carne. En Romanos 7:23 se le llama "la ley del pecado que está en mis miembros". En vista de que la Biblia habla del Diablo como si fuera una persona (compare con la sabiduría de la que se habla como si fuera una mujer en Proverbios, capítulo 8), podemos definir que el Diablo es 'la personificación del pecado en la carne'.

Podemos confirmar la conclusión señalada observando cuidadosamente la enseñanza de Hebreos 2:14 que recién citado.:

HEBREOS 2:14 ENSEÑA QUE JESUS DESTRUYO AL DIABLO POR MEDIO DE SU MUERTE.

Compare esto con Hebreos 9:26:

"De otra manera le hubiera sido necesario [a Jesús] padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado".

Hebreos 2:14 dice que Jesús destruyó al Diablo por medio de su muerte; Hebreos 9:26 dice que él destruyó al pecado por medio de su muerte. De este modo, vemos una vez más que la enseñanza de la Biblia es que el Diablo y el pecado son exactamente lo mismo.

HEBREOS 2:14 ENSEÑA QUE EL DIABLO TIENE EL PODER DE LA MUERTE.

Compare esto con Romanos 6:23:

"La paga del pecado es muerte"; y también 1 Corintios 15:56: "El aguijón de la muerte es el pecado".

Hebreos 2:14 dice que lo que causa la muerte es el Diablo. Romanos 6:23 y 1 Corintios 15:56 dice que es el pecado lo que causa la muerte. De este modo, vemos una vez más que la enseñanza de la Biblia es que el Diablo y el pecado es lo mismo.

EL ORIGEN DE LA TENTACION Y DEL PECADO.

Por lo que ya se ha dicho, se desprende que no podemos culpar por nuestros pecados a un ángel diablo caído. Esto está confirmado por Santiago cuando escribe: "Cada uno es tentado, cuando de SU PROPIA CONCUPISCENCIA es atraído y seducido" (Santiago 1:14).

Esto concuerda con la enseñanza de Jesús cuando dijo: "Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre" (Marcos 7:21-23).

Fue esta ley del pecado en sus miembros contra la que Jesús luchó y ganó. Venció al pecado en su origen. "Fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado" (Hebreos 4:15). En otras palabras, destruyó al Diablo.

EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA DIABLO.

Diablo es en realidad una palabra griega que ha sido modificada e incorporada al castellano. La palabra original es DIABOLOS. Esta está formada de dos palabras griegas: DIA (a través, como en un diámetro, una línea que atraviesa un círculo), y BOLOS (de BALLO, lanzar). El 'diabolos', o Diablo, es aquello que traspasa la línea de la ley de Dios.

Aquello que causa que crucemos la línea de la ley de Dios es el 'diabolos', o el Diablo.

NOTA: Otra palabra que significa cruzar una línea es TRANSGREDIR.

La ley del pecado en nuestros miembros es lo que repetidamente nos hace cruzar la línea de la ley de Dios, i.e., transgredir su ley. De este modo, se le refiere apropiadamente como el DIABOLOS, el 'que traspasa', o el Diablo.

A LA GENTE PECADORA SE LE LLAMA "EL DIABLO".

La palabra diablo se aplica algunas veces a la gente pecadora (e.g., Judas en Juan 6:70), o a organizaciones pecadoras (e.g., Apocalipsis 2:10) porque estas son manifestaciones del pecado que está en todos.

EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA SATANÁS.

Satanás es una palabra hebrea que fue transferida al griego y después al castellano. Significa 'un adversario'. Satanás como palabra no denota un adversario bueno ni uno malo, sino que tiene que interpretarse según el contexto en el que se halla. Encontramos que a los siguientes se les refiere como 'Satanás':

Dios mismo fue un Satanás para Israel (1 Crónicas 21:1 comparado con 2 Samuel 24:1 demuestra esto).

El ángel que se puso en el camino de Balaam se dice que fue un 'adversario' para él; la palabra 'adversario' es SATHAN en el hebreo original en Números 22:22.

Pedro, cuando estaba oponiéndose al plan divino en Cristo, se le llamó Satanás en Mateo 16:23.

Los judíos que impidieron que Pablo fuera a Tesalónica, se les describe como Satanás (1 Tesalonicenses 2:18).

Una organización que se opone a la Verdad en Apocalipsis 2:9, se le describe como Satanás.

La persona que influyó en Ananías--probablemente Safira, su esposa--se le llama Satanás (Hechos 5:3-4).Pero el gran adversario del género humano es el pecado, y así leemos acerca de la manera en que los hombres pueden ser liberados de su estado pecador por medio del evangelio: "Para que abran sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados" (Hechos 26:18).

El poder del adversario (Satanás) del cual los hombres

han quedado libres en Cristo, es el PECADO. "La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte" (Romanos 8:2).

EL DIABLO, SATANÁS Y NOSOTROS MISMOS.

El más grande adversario que tenemos que enfrentar está en nuestro propio ser. Podemos decir con Pablo: "Y yo sé que en mí, esto es en mi carne, no mora el bien" (Romanos 7:18). Debemos esforzarnos, como Jesús, para vencer la ley del PECADO (el Diablo) que está dentro de nosotros, como Pablo exhorta: "No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias" (Romanos 6:12). Que es lo mismo que decir: "Resistid al diablo, y huirá de vosotros" (Santiago 4:7).


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