La Verdad Bíblica Acerca de... La "Inmortalidad" del Alma

Una de las más consoladoras promesas que hacen los sacerdotes y los predicadores --la inmortalidad del alma (o sea, de la persona)-- es la misma mentira que dijo la serpiente en el Jardín de Edén. Dios dijo a nuestros primeros padres que si comían del fruto de un árbol en particular, "ciertamente morirás" (Génesis 2:17). Sin embargo, la serpiente, cuando se le dijo acerca de la categórica instrucción de Dios, rechazó esa instrucción y segura de sí misma le dijo a la mujer: "No moriréis" (Génesis 3:4). Que la serpiente estaba equivocada, y que Dios tenía razón, pronto quedará de manifiesto. Millones de personas creen esa mentira porque la promulgan predicadores y filósofos respetables, los cuales deberían estar mejor informados.

LA PRIMERA MENTIRA entró en el mundo, y por causa de que la mujer creyó la mentira en vez que la palabra de aquel que la había creado, hizo su aparición la desagradable y mortal oposición a la voluntad y propósito de Dios. Nació El PECADO donde antes no estaba, y Dios no demoró en asegurar a sus criaturas lo siguiente: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra [...]; pues polvo eres, y al polvo volverás" (Génesis 3:19). No hay ninguna duda de que la promesa de Dios referente a la inevitable muerte de Adán se cumplió, porque la genealogía de Génesis 5 nos da a conocer, en los versículos 3 y 4, que Adán vivió 930 años, y el versículo 5 declara con sencillez que ADAN MURIO. Antes de que Adán y Eva pecaran, NO había certeza de la muerte, salvo por motivo de desobediencia, pero ahora esa misma desobediencia llegó a ser la causa de su muerte y la muerte de todos los seres humanos. El apóstol Pablo nos asegura que así ocurrió porque él escribió: "Reinó la muerte desde Adán hasta Moisés" (Romanos 5:14).

¿QUÉ FORMA TIENE LA MENTIRA?

Cada día en la mayoría de las ciudades, mucha gente muere y es enterrada o cremada. En sus funerales, muchos párrocos o sacerdotes oficiantes declaran solemnemente que el difunto ha ido al cielo 'para estar con Dios eternamente'. Que semejante lenguaje no se encuentra en la Biblia no parece ser impedimento para que la gente lo use. La frase 'alma inmortal' NO aparece en la Biblia, en cambio la Escritura nos dice con absoluta claridad que LAS 'ALMAS' NO SON INMORTALES, sino que mueren. El profeta Ezequiel escribe por inspiración de Dios: "El alma que pecare, esa morirá" (Ezequiel 18:4). La palabra que se ha vertido como 'alma' en este pasaje es el término hebreo Nephesh, que significa bestia, cuerpo, criatura, u hombre, y en ningún pasaje de la Biblia se usa esta palabra con un sentido de inmortalidad.

¿CÓMO ENTRÓ ESA IDEA EN EL CRISTIANISMO?

Las historia nos dice que los antiguos asirios y los egipcios estaban entre los primeros en afirmar que al morir había una parte del hombre que abandonaba el cuerpo y viajaba a otra región. Alimento, bebida, y esclavos eran enterrados junto con el difunto rico en Egipto y miles de años después, cuando se excavaron las tumbas, el alimento aún estaba allí, sin que se lo hayan comido. Filósofos griegos, tales como Sócrates, continuaron enseñando la mentira de la serpiente, afirmando que había una parte del hombre que nunca moría, y esta mentira se esparció a todas las naciones y pueblos del mundo. La naciente Iglesia de Roma pronto hizo a un lado las sencillas verdades del Señor Jesús y sus discípulos, y abrazó las enseñanzas apóstatas de los paganos del mundo, por medio del Concilio Laterano, que, bajo el Papa León X, estableció la inmortalidad del alma, basados en la autoridad del Papa Clemente V. De nuevo la VERDAD cedió el paso a la 'primera mentira'.

¿HA HABIDO ALGUNA PROTESTA?

¡Ciertamente ha habido! Aunque muchos principales maestros y predicadores continuaban y aún continúan enseñando "la primera mentira", en el transcurso de los siglos siempre ha surgido la voz de protesta contra el cambio de esta sencilla verdad bíblica. Allá por 1525 William Tyndale escribió acerca de su entendimiento de la salvación, afirmando que semejante salvación de la muerte eterna depende de la resurrección de entre los muertos, cuando el Señor Jesús regrese a la tierra. Su galardón por defender la verdad fue morir estrangulado y quemado a instigación de 'la Iglesia'. En 1901 un prominente metodista, J. A. Beet, escribió una sentida protesta contra la doctrina pagana de la 'inmortalidad del alma', trazando sus orígenes hasta la filosofía y superstición griega y egipcia. Mostró muy claramente que la Biblia contradice a los conceptos paganos de la 'inmortalidad del alma'. En 1943 la Iglesia Anglicana formó una comisión para que investigara las creencias de su iglesia y, entre otras conclusiones, publicó la siguiente declaración: "La idea de la inherente indestructibilidad (o conciencia) del alma humana debe su origen a fuentes griegas, no a la Biblia. El tema central del Nuevo Testamento es la vida eterna, NO para todos y cada uno, sino para los creyentes en Cristo según sean resucitados de entre los muertos" (Towards the Conversion of England [Hacia la Conversión de Inglaterra]). A pesar de esta autorizada declaración, esta Iglesia continúa enseñando la idea pagana que ellos mismos condenaron.

¿QUE DICE LA BIBLIA?

Todos aquellos que enseñan la doctrina pagana de la 'inmortalidad del alma', afirman que la enseñanza procede de la Biblia, PERO, ¿es cierto eso? Los siguientes pasajes de la Escritura prueban lo contrario.

GENESIS 3:19 - "Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que VUELVAS A LA TIERRA, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás".

ECLESIASTES 3:19-20 - "Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las BESTIAS, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; NI TIENE MAS EL HOMBRE QUE LA BESTIA; porque todo es vanidad. TODO VA A UN MISMO LUGAR; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo".

ECLESIASTES 9:4, 6, 10 - "Porque los que viven saben que han de morir; PERO LOS MUERTOS NADA SABEN [...]. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya [...]. Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni CIENCIA [conocimiento], ni sabiduría".

JUAN 11:11, 14 - "Dicho esto, [Jesús] les dijo después Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: LAZARO HA MUERTO".

JOB 3:17 - "Allí [en el sepulcro] los impíos dejan de perturbar, y allí descansan los de agotadas fuerzas"

SALMOS 6:5 - "Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?".

Todos estos pasajes de la Escritura muestran que al morir el hombre va al sepulcro, NO al cielo. Ni hay ninguna referencia de que alguna parte del hombre vaya al cielo, excepto el aliento de vida [hebreo: ruach--aliento, aire vital], que se da al hombre al nacer. Este aliento "vuelve a Dios que lo dio" (Eclesiastés 12:7).

¿PODEMOS GANAR LA INMORTALIDAD?

La sencilla respuesta procede de la Biblia, como veremos en los siguientes pasajes positivos de la Escritura:

ROMANOS 6:23 - "La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro".

1 CORINTIOS 15:52-54 - "Los muertos serán resucitados [...]. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto MORTAL SE VISTA DE INMORTALIDAD". Sin duda todo razonable estudiante de la Biblia debe aceptar por este último definitivo y positivo pasaje que ningún hombre o mujer tiene la inmortalidad ahora y no podrá ganarla hasta la resurrección, cuando regrese Cristo.

El apóstol Pablo al escribir a Timoteo, en 2 Timoteo 1:10, muestra claramente que el Señor Jesús hizo disponible la inmortalidad para todo el género humano por medio del evangelio: "Nuestro Salvador Jesucristo [...], el cual SACO A LA LUZ LA VIDA Y LA INMORTALIDAD POR EL EVANGELIO". La inmortalidad es una promesa para el futuro; la Biblia NO enseña que la inmortalidad sea para el presente.


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